[Narra Lysandro]
La linda sonrisa de mi prima logro calmarme, estaba bastante alterado por la llegada de mi amigo, más de lo que ya estaba. Seguí la sugerencia de Zeidah y me dirigí a la cocina, a comer algo. Pero no tenia apetito, para nada, en ese momento era imposible comer algo.
Todo paso tan rápido, sentía más rabia que tristeza. Rabia por el hecho de que, cuando me entere del accidente, había tomado como que todo estaría bien. Estaba preocupado, pero con un pensamiento optimista que me hizo creer que volverían a casa, pero no fue así. Tuve la oportunidad de hablar con ellos, de al menos verlos abrir los ojos, en sus últimos momentos, haberlos acompañado. Nunca creí que estaría en esta situación. Si tan solo hubiera entrado a esa habitación, si tan solo no hubiera sido tan tonto… ¿Qué habrían pensado en ese momento, cuando no quise entrar a la habitación? ¿Se habrán sentido…Tristes? Ahora nunca lo sabré. Ahora nunca volveré a tener esa oportunidad, la oportunidad de despedirme de ellos de una manera apropiada.
Estaba sentado, mirando a la nada mientras pensaba en muchas cosas. Decidí salir a fuera, para estar al aire libre. Era una noche hermosa, la Luna y las estrellas se veían con mucha claridad, ya que estaba totalmente despejado, no había ni una sola nube. Hacía calor, pero no mucho ya que había un leve viento fresco. Me senté en la hamaca (Que de hecho, es como una cama, pero en este momento olvide el nombre) *Que raro* (Zeidah, ¿Qué haces aquí? Vete de mi narración.) *Ok… Igual, pronto narrare yo* (Claro, claro…)
Estaba pensando ciertas cosas, cuando escucho una voz:
-Lyss…-Era Castiel, su cara estaba extrañamente roja, algo habrá pasado dentro con mi prima.
- Hola…- El se sentó en la hamaca, rascándose la cabeza sin decir palabra.
-Lamento lo de tus padres…-
-Yo también…-Otra vez, lagrimas. ¿Por qué no puedo evitar llorar?
[Narra Zeidah]
Luego del numerito de Castiel, logre calmarlo y convencerlo de que fuera a hablar con Lys. Como estaba tan agotada, decidí ir a tomar una ducha e irme a dormir.
Me desvestí y entre a la ducha. El agua estaba muy fría para mi gusto, pero no le di importancia. Solo podía pensar el ellos, en mis tíos. No logro aceptar el hecho de que ya no están. Solo quisiera que esto fuera una pesadilla, quisiera despertarme y que nada de esto hubiera pasado. Que William ahora mismo, me tirara un vaso de agua en la cabeza. El poder despertarme de esta pesadilla, volver a verlos, a escucharlos reír, poder decirles cuanto los quiero. Pero eso no va a pasar. Aunque lo desee, esto no es un sueño, estén donde estén, los extrañare mucho.
Cerré la llave del agua y, después de secarme, me envolví en una toalla para dirigirme a mi habitación. Mi cabeza estaba en cualquier lado. Cerré la puerta con llave, para que nadie entrara.
Fui a mi armario a buscar ropa, algo cómodo. Me puse un conjunto de ropa interior negra, y me acerque al espejo, que se encontraba en un rincón. Sin poder evitarlo, apareció un nudo en mi garganta. No podía hablar, era una sensación horrible. Todo eso, solo al ver un par de cicatrices en mi pierna derecha, espalda y cuello. Tantos recuerdos vinieron a mi mente, tantos horribles recuerdos. Ahogue un grito, no muy alto, no podía casi ni hablar. Creo que en ese momento, de alguna manera, termine en el piso. Escuche movimiento fuera de la habitación, así que, con la fuerza que me quedaba, tome la remera y me la puse.
[Narra Castiel]
Había terminado de hablar con Lysandro, no estoy seguro de cuanto le habrá servido, pero espero que se mejore con lo que le dije. Entramos a la cocina, para comer algo, cuando escuchamos un grito que, aparentemente, venia de la habitación, era Zeidah. Subimos rápidamente las escaleras hasta llegar a la habitación y, al llegar, la puerta estaba cerrada. Llame a la puerta varias veces, ella no respondía. Cada vez llamaba más fuertemente, ¿Y si le había pasado algo? Me puse más nervoso aun. Hasta que escuche un ruido dentro, y supuse que estaba bien. Entonces empecé a tocar despacio.
[Narra Lysandro]
Se escucho un ruido proveniente de la habitación, entonces mi amigo empezó a tocar la puerta de manera aun mas rápida y fuerte.
-¿C-chicos?- Era Zeidah, su voz sonaba débil.
-¿Zeidah? ¿Estás bien? ¡Abre la puerta!- Dijo Castiel, aliviado.
-Hay llaves sobre el marco de la puerta…
Estire la mano, para alcanzar las llaves. Es verdad, había olvidado que estaban allí. Al abrir la puerta, nos encontramos a Zeidah sentada en el piso, con una remera que le quedaba como vestido. Su mirada estaba totalmente perdida, como si no se hubiera dado cuenta de que estábamos allí. Dije su nombre varias veces, hasta que ella reacciono.
-¡Perdón!- Se paró de golpe.- Estoy bien, deja…
-¿Hablas en serio? Y yo que me había asust…-Zeidah y yo miramos a Castiel algo sorprendidos, el solo se cayó y miro para otro lado. Enojado.
-Lo lamento, estoy bien…-Se que no lo está, pero en este momento es mejor no preguntar. Bajamos a la sala, para ordenar unas pizzas, nadie quería cocinar. Castiel se quedo para hacernos compañía, aunque le hayamos dicho mil veces que no. Cenamos charlando de varias cosas, aunque hayan sido temas serios, reímos mucho. Al principio me sentí algo culpable, de haber pasado la noche riendo, comiendo y jugando. Pero, confío en las palabras de mi amigo, las palabras de apoyo que me brindo cuando estábamos en el jardin; “Aunque está bien que llores, no te amargues la vida. A tus padres no les gustaría que se deprimieran tanto por su muerte. Si yo muriera, lo único que querría es una sonrisa en el rostro de los que quiero, que rían, que con el tiempo lo superen, solo que nunca me olviden”.
Él tiene razón, creo que Castiel tendrá muchos defectos, pero siempre me anima cuando lo necesito. Sé que puedo confiar en él, después de todo es mi mejor amigo.
Luego de que Castiel se fuera, y termináramos de limpiar el desastre que hicimos, fuimos a dormir. Como siempre, primero Leigh, luego yo, luego William y, como último, Zeidah.
Y así, con días como este, acompañados por Castiel, el mes terminó.
[Narra Zeidah]
Ya había pasado un mes desde el comienzo de las clases. En los estudios me iba tan mal como siempre, pero en matemáticas especialmente, no iban tan avanzados en mi escuela anterior, sentía que eran antiguas escrituras mayas lo que había en la pizarra. Fuera de estudio, me había hecho un nuevo grupo de amigos. El que integraban Castiel,(Que, extrañamente se la pasaba con nosotros) Violeta, Kim, Iris, Zack,Lysandro, Armin, Ken y Nellie.
Ahora me encuentro en la escuela, en la hora de literatura. Yupi. Como es de costumbre, no entiendo nada de lo que dice la profesora, y eso que por primera vez estoy prestando atención... O algo así.
- Entonces, para la próxima clase deben hacer un relato...- Mi cabeza se concentro en la ventana, me pareció ver a Nathaniel persiguiendo a un perro, un caniche o algo. Já, debería grabar eso.- Pueden hacer grupos...- Cuando me di cuenta, toda la clase se había dado vuelta para mirar a sus compañeros, yo mire a Violeta y Iris. - Solo de dos personas.- Se escucho un gran suspiro de decepción de casi todo el salón, yo solo me reía. El timbre sonó y todos salimos casi corriendo, dejando a la profesora con la boca abierta, intentando decirnos algo. Como siempre Castiel y yo nos dirigimos el árbol del patio. Cuando llegamos, estaban allí Zack, Nellie, Iris, Violeta, Ken y Armin.
-¡Ahí están! ¡Los estábamos buscando tortolitos!-Grito Nellie, mientras se escondía detrás de Ken, al mirar nuestras caras. -Vale, no me peguen.
- Tu solo quieres una excusa para abrasar a Ken... -Al decir eso, su cara paso de burlona a totalmente roja. Yo largue una sonora carcajada mientras me acercaba a ellos.
-Oye, Violeta-Ella levanto la cabeza de su cuaderno- ¿Con quién harás grupo para el trabajo de Literatura?
-Con Iris...-Okey, mi única oportunidad se fue.-¿Tu?
-Pensaba estar contigo, pero ahora no se...-
-Lysandro está enfermo así que no vendrá... ¿Por qué no con Castiel?- Dijo Nellie mirando a Castiel con cara extraña, el aparto la mirada y dijo:
-Está bien por mí. Aunque no confió en que hacer equipo contigo sea buena idea.
-Ni que fuera tan idiota. Ah, por cierto... ¿Sobre qué es el trabajo?- Todos echaron a reír, no entiendo porqué. - Es en serio, no preste atención.
-Y Ken...-Dijo Castiel.- ¿No quieres hacer equipo con migo?
-Muy gracioso.- Volvió a reír, yo tome mi mochila y me fui de ese lugar.
~ Un rato después ~
Había tocado el timbre, todos deberían volver a clases. Como me había olvidado de hacer la tarea, decidí no asistir a clases y luego usar una excusa, después de todo, no podría irme peor en matemáticas. Como siempre, fui al árbol a escuchar música y comer. Pero intentando no dormirme, por las dudas. Estaba por sacar el segundo paquete de galletas, cuando veo a Nathaniel a lo lejos, dando vueltas mientras buscaba algo. Al parecer sigue buscando al perro ese, estoy empezando a sentir lástima por él. Cada vez se acercaba mas al árbol, entonces preferí irme a tener problemas, más que los que ya tengo.
Estaba paseando por los pasillos, hasta que me acorde de la Azotea, que me enseño Castiel. Subí las interminables escaleras, hasta llegar a la puerta. Me estire lo mas que pude hasta alcanzar la llave que estaba sobre el marco de la puerta (Mi clásico escondite) y entré. El cielo estaba despejado, hacía calor pero no demasiado. El lugar es genial, tengo vista de todo el instituto, mas el hecho de que nunca hay ningún profesor ni alumno allí. Tome mis cosas y me senté en una esquina, me puse los auriculares y...Me dormí.
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