[Narra Lysandro]
-¡Me encantaría escucharlos alguna vez, avísame si se presentan en algún lugar! –Exclamo Maia, contenta.
-Estaré encantado. –Le respondí educadamente.
-Em… -Dudo en hablar por un momento. –Debo irme, quedé de encontrarme con unas amigas…
-Está bien, hasta luego. –Bese su mano, haciendo una reverencia. Ella solo saludo y se fue casi corriendo, no sin antes tropezarse.
Al salir del instituto, instantáneamente, la inspiración llego a mí. Camine hacía el parque, extrañamente, con mi libreta bajo el hombro. Al llegar, busque un árbol alejado de la gente, me recosté, tome mi libreta y comencé a escribir. Las letras llegaban a mí fluidamente, no tomaba descanso para pensar, las palabras fluían rápidamente. La poesía se escribía sola, mientras yo visualizaba su rostro… El rostro de mi prima.
Luego de un rato, la canción estaba terminada. Volví a leerla, para asegurarme de que todo estuviera en orden… Hasta que me di cuenta de un gran detalle.
“Tu larga cabellera negra”
“Tus bellos ojos verdosos”
Esa descripción no se parecía en nada a Zeidah, no sé en qué estaba pensando.
–De todos modos, lo dejaré así….Creo que queda bien. – Me dije a mi mismo, mientras lo releía.
Estaba cansado, demasiado para no haber hecho nada. Volví a recostarme en el césped, colocando mi brazo sobre mis ojos para que la luz no molestara. Instantáneamente, me dormí.
[Narra Castiel]
Había pasado ya más de una hora, yo seguía intentando comunicarme con Lysandro, pero era inútil. Posiblemente haya perdido su celular.
¿Qué debería hacer? ¿Ir… a su casa? Intentaré hablar con Leigh.
*Pip, pip, pip*
“Bienvenido al buzón de v….”
*Pip, pip, pip*
“Bienv….”
¿Qué debería hacer? Puede que esté bien, pero… ¿Qué fue eso de que no está en condiciones de responder?
Volveré a llamar a Lys.
[Narrado por Lysandro]
Estaba vagando por el instituto, cuando siento mi celular. Poco a poco, el sonido fue aumentando, lo cual causo que me despertara. Algo confundido, me senté y mire mi mochila, de allí provenía el ruido. Revolví hasta llegar a mi celular, no me gusto lo que vi.
“Usted tiene 14 llamadas perdidas de CASTIEL”
Rápidamente, llame mi amigo, pero nadie respondía. Volví a intentar… Nada. ¿Qué habrá pasado?
Volví a llamar.
*Pip, pip…*
– ¿Lysandro? ¡Hasta que contestas! – Atendió Castiel, enojado.
–Lo siento, ¿Qué ha pasado? –Pregunte, el me explico lo sucedido.
–¿Y qué tiene de malo que su padre…?
–¿Qué no te ha contado nada?
–¿Sobre qué? –Pregunte, sin entender de que hablaba.
–Tu solo ve a tu casa y fíjate si Zeidah está bien.
–¿Por qué te preocupas tanto por ella? No creo que sea para tanto… ¿Acaso…?
–¡N-no n-no no! Nada de eso, s-solo… Y-yo me preguntaba…
–No iba a decir eso, pero déjalo, estoy en camino. –Dicho eso, corte. ¿Qué estará pasando?
Ya eran las 5:42 , había pasado dos horas medía hora desde haber recibido la primera llamada perdida de Castiel, en ese momento está durmiendo… Espero que realmente haya exagerado.
Casi corriendo, me dirigí a casa. Finalmente, luego de media hora llegue, hubiera tardado menos de no haber dejado mi mochila en el parque.
Al entrar, avise que había llegado.
–¡Zeidah! Llegue, ¿Estas allí? Tengo que preguntarte algo... –No hubo respuesta.–Subí rápidamente a mi habitación y la vi, estaba durmiendo, de espaldas a mí, mirando la pared. Me acerque, tratando de no hacer ruido.
–Hola Lys. –Dijo sin dejar de mirar la pared.
–¿Te encuentras bien? –Pregunte algo inseguro, realmente no sé por qué no debería estarlo.
–¿Por qué no debería? –Su voz temblaba un poco, extraño en ella. –Estoy bien, descuida.
Sin saber que responder, salí de la habitación y llame a Castiel.
–¿Hola? ¿Se encuentra bien? –Pregunto impaciente.
–Esta acostada, supongo que nada malo ha pasado. –Respondí, el largo un gran suspiro.
–Bien… –Respondió aliviado.
–¿Qué ha pasado? ¿Qué me perdí? –Pregunte, aun nadie me ha dicho que sucede.
–“La curiosidad es un defecto muy feo” amigo. –Respondió burlonamente. – Pregúntale a ella… Digamos que su padre no se lleva el premio al papá del año.
–¿A qué te refieres?
–Ay, ¡Deja eso! ¡Demonio! –Comenzó a gritar. –Mañana hablamos Lys. –Instantáneamente, corto.
Bueno, sea lo que sea mañana me enteraré.
~Horas después~
Zeidah no quiso bajar a comer, ni siquiera la vi dirigirse al baño. Ya era de noche, todos nos encontrábamos durmiendo, todos excepto yo. No podía dejar de pensar en ella, ¿Qué le estará pasando para que este así? ¿Estaré paranoico? Tal vez solo se siente mal o no tiene hambre.
Estaba pensando, cuando note que alguien salió por la puerta. Mira a su cama y ella ya no estaba.
Luego de unos minutos, ella volvió, su pelo no dejaba verle el rostro, se dirigió a su cama y se acostó en la misma posición. No volvió a moverse en toda la noche.
~Al otro día~
[Narra Castiel]
Luego de pasear a Demonio, al ver que era temprano, decidí pasar por la casa de Lys e ir juntos al instituto. Al llegar vi a Lysandro y William saliendo, sin Zeidah.
–Hola Lys, ¿Y Zeidah? –Pregunte rápidamente.
–¿Por qué te interesa tanto mi hermana? –Pregunto William, con una gran sonrisa en su cara.
–Nada en especial, tenía algo que preguntarle… –Invente.
–No se sentía nada bien, ayer no quiso comer y no se ha movido de la misma posición en toda la noche. Es mejor dejarla des… –Lo interrumpí.
–Nos vemos luego, debo decirle algo… –Dicho eso, salí corriendo hacía su casa, dejándolos ahí parados sin decir palabra.
Al llegar, toque a la puerta varías veces, hasta que Leigh me abrió, sin darle importancia a lo que sea que haya dicho, subí las escaleras hacía la habitación de Zeidah. No sé porque lo hice, tal vez no sea nada, pero conociendo a Zeidah, ella nunca quiere decir cuando algo anda mal, siempre se guarda todo para ella misma… Nunca se lo diría a Lysandro por no preocuparlo.
Al entrar, la vi acostada, mirando a la pared sin moverse.
–Zeidah… – Dije, intentando no vacilar.
–¿Castiel? ¿Q-que haces aquí? –Pregunto, sin moverse de la posición en la que estaba.
–¿Estás bien? No suenas…
–Me siento algo enferma, pero no es nada, descuida. –Tomo su celular, sin dejar de darme la espalda. –Llegaras tarde, deberías irte ya….
–No quiero, no es bueno que te quedes sola si te sientes mal.
–Castiel, en serio, pareces mi… –Se calló. –Ve, estoy bien.
Obviamente, no le creí. Me acerque a la cama, haciendo que ella se cubra más, sin duda no iba a verme de frente, entonces hice lo primero que se me vino a la cabeza. Tome su cama y, empujándola, la aleje de la pared. Al pasar para el otro lado, pude verla de frente.
–¿No se te escapa una, verdad? –Bromeo ella. Su rostro tenía varios moretones y cortadas, en el labio, la ceja y sus mejillas.
–¿Cómo te hiciste esto? –Pregunte, aunque sabía la respuesta.
–Me caí.
–¿Crees que creeré eso? –Le dije, enojado, ¿Por qué siempre trata de ocultarme todo? –Ayer llame para preguntarte algo, y…
–Atendió el, ¿Verdad? –Suspiro. -¿Qué dijo exactamente?
–Que no te encontrabas en condiciones de atender, o algo así. Entonces llame a Lysandro, pero atendió luego de una hora, y llego muy tarde a tu casa…
–Por eso pregunto, lo suponía. –Soltó una leve risa irónica.
–¿Qué te hizo? –Pregunte, enojado, odio cuando trata de ocultarme cosas… Aunque no me incumban, lo odio.
–Na… -Suspiro resignada, antes de terminar la frase. –No entiendo porque trato de ocultarte cosas, es obvio que a la larga te enteraras. –Sonrío. – Quería dinero, al parecer ya se quedó sin nada por sus apuestas, entonces vino a pedirme, y bueno, le dije que no…
[Narra Zeidah]
Mientras le contaba, Castiel apretaba los puños y me miraba con cara de enfado, obviamente no hacía mí. Al terminar, hubo un gran silencio.
–Juro que si algún día lo veo, le romperé la cara. –Dijo finalmente, enojado, yo le sonreí.
Cuando recordé todo aquello, las cosas que me dijo… No pude evitar soltar una lágrima.
–Me siento tan patética…
¿Por qué lloraba? Esto ha pasado miles de veces, no debería estar así, esto no debería importar. Soy tan idiota…
Estaba sumergida en mis pensamientos, cuando siento que unos brazos me rodean, al instante supe que era Castiel, subí me cabeza para verle el rostro pero él lo parto y apoyo su mano suavemente sobre mi cabeza.
–Debí haber venido, no tendría que haber llamado a Lysandro…. –Murmuro. –Lo siento, solo… No llores… – ¿De qué me he perdido?
–¿A qué te refieres? – Saque mi cabeza se su pecho y lo mire a la cara. –Idiota, tú no has tenido la culpa. Obviamente, no habrías podido hacer más que eso. No te culpes… Si no hubieras hecho nada, aun así no sería tu culpa, ya que… –No me dejo terminar la frase, ya que enterró mi cabeza otra vez en su pecho y me abrazo con más fuerza.
–Entiendo…
Sabía que no podía decir más, al ser tan terco seguramente sigue pensando que es su culpa, pero no sabría cómo explicarle que no lo es. Simplemente le devolví el abrazo con fuerza, y así nos quedamos por un rato.
–Castiel… G-gracias…
[Narra Castiel]
Al oír esas palabras, no pude evitar sonrojarme. Realmente no sé por qué estoy actuando así, como un idiota.
–C-castiel…Creo que deberíamos… –Apenas comenzó a decir eso, me di cuenta de la situación en la que estaba.
Había abrazado a Zeidah inconscientemente, y estuvimos así por un tiempo. PUM, mi cara comenzó a arder. Rápidamente me separe de ella, comenzando a vacilar.
–L-lo siento.
–¡N-no hay problema!
–…–No sabía que decir. –H-hace calor…– ¿Hace calor? ¿En serio, estúpido cerebro?
–S-si… –De golpe, puso cara de sorpresa. –Castiel, ¿Qué hoy no había examen?
–Ah, sí. –Creo que lo había, realmente no estaba seguro.
–Demonios, ¡Debo ir! –Se paró rápidamente.
–¿De verdad? ¿Tú quieres ir a un examen de matemáticas? –Dije incrédulo, no era común en ella.
–Obviamente… No, pero hice una apuesta con William y no quiero perder. –Eso explica todo.
–Entonces démonos prisa y vayamos, creo que es en la última hora o la ante ultima, supongo que llegaremos…. –Al decir eso, se paró, tomo ropa al azar de su armario, y se dirigió al baño, en menos de unos 4 minutos salió cambiada y totalmente lista.
–¿Qué no eres una chica?
–Según muchos… –Bromeo, haciéndome señas para que me apure.
Salimos casi corriendo, hasta llegar al instituto. Al llegar, tuvimos que inventar una gran excusa para que nos dejen entrar, pasando nuestras mochilas por encima de los enrejados hasta el patio y diciendo que nos habían robado. Al entrar, fuimos a buscarlas y luego a nuestro salón. Como era de esperarse, todas las miradas se plantaron en Zeidah, más específicamente en sus heridas. Al verlas todos empezaron a hablar entre sí. Ella, ignorándolos completamente fue a su asiento, las miradas aún seguían en ella.
Al llegar el profesor, todos se callaron y volvieron a sus asientos. El simplemente entro y comenzó a repartir las hojas de la evaluación, sin decir palabra. Al llegar a Zeidah, la miro, ella lo miro, le dio su hoja y se fue con cara extraña, seguramente estará pensando en que hizo algo ilegal o por el estilo.
Al terminar la evaluación, o mejor dicho cuando me sacaron la hoja sin dejarme oportunidad de terminar al menos una cosa, y que el profesor se fuera, todos se pararon y rodearon a Zeidah.
–¿Con quién te peleaste?
–¿Qué te hicieron?
–¿Te caíste?
–¿Tuviste un accidente?
–Fue algo ilegal, ¿Verdad?
–Adivino, ¡Le pateaste el trasero a unos tipos!
–¿Trataste de abrir la pasta dental…? ¿Qué, soy la única que ve Bob esponja?
–¡Se ve doloroso!
Zeidah los miraba con cara de “Voy a matarlos lenta y dolorosamente si no se callan de una “#!”%#$# vez.” Y, al parecer, todos lo notaron porque se callaron rápidamente.
–No les incumbe. –Respondió fríamente, mientras se paraba y salía del salón.
Realmente no sé porque habíamos ido al instituto, ya que llegamos para la última hora y debíamos irnos.
–Voy a buscar un par de cosas a mi casillero, espérame afuera. –Me dijo mientras se iba.
[Narra Ziedah]
Al llegar a mi casillero, tome algo de dinero que dejo allí, para emergencias (Es para emergencias, pero siempre termino gastándolos porque si, como haré ahora). Al cerrarlo, vi que había alguien apoyado allí, me sobresalte. El río, se trataba de “Jack”.
–¡#!”!&#, no vuelvas a hacer eso. –Le dije mientras guardaba las cosas en mi mochila. El volvió a reír.
–Lo siento…–Obviamente no era así. –Te he estado buscando, tengo algo que decirte.
El hizo señas para que lo siguiera. Realmente no tenía ganas, pero ese tipo daba miedo, no quería decirle que no. Antes de llegar a donde me estaba llevando, tome mi celular y le envíe un mensaje a Castiel.
[Narra Catiel]
Me encontraba fuera dela cárcel a la que le dicen instituto, esperando a la morena, cuando me llega un mensaje suyo.
“Pelirrojo, ese tal Jack que estaba en la azotea ayer, me ha pedido que lo acompañe a un lugar, quiere decirme algo, adelántate”.
...
No hay comentarios:
Publicar un comentario