[Narra Zeidah]
Ya había pasado la hora y debía irse. Yo tenía que quedarme una hora más, al igual que Castiel, según el ya tenía un castigo desde antes. Luego de saludar a Armin volví a sentarme al lado del pelirrojo que no paraba de mirarme, su cara daba mucho miedo.
-¿Ustedes tienen 2 horas de castigo?-Pregunto el profesor, revolviendo papeles. Castiel estaba por abrir la boca, entonces reaccione a callarlo...tirándome sobre él.
-¡¿Qué haces #"!%%$?!-Dijo sacando mi mano de su boca.
-¡No, tenemos solo una hora! Hasta pronto...-Dije agarrando al pelirrojo de la mano mientras casi lo arrastraba hasta afuera del aula.
-¿Que fue eso?-Dijo arqueando una ceja, cuando al fin salimos del salón.
-Ni yo lo sé, fue solo por si tenias pensado decirle que sí..
-¿Piensas que yo haría eso?-Respondió burlonamente, como SIEMPRE-En fin, mejor nos vamos antes de que aparezca el delegadito y le diga que nos fuimos, siempre viene a los castigos a ver si "me estoy portando bien".-Dijo un tono de desprecio total.
-Parece que será una molestia más grande de lo que pensaba...por cierto...-Mi celular me interrumpió, tenía un mensaje de Lyssandro."Ven a casa a penas termines tu castigo, hay algo importante que debemos decirte..." -Lyssandro tiene algo importante que decirme...creo. Debo irme, hasta luego peloketchup -Lo salude con un beso en la mejilla y me fui. Creo que él se quedo parado allí, al menos hasta que lo perdí de vista.
[Narra Castiel]
Me quede ahí parado hasta perderle de vista y tal vez un poco más, como todo un idiota, tocándome la mejilla. Mi cara ardía, seguramente estaba roja,¡¿Pero por qué?! ¡No debería reaccionar así!
Tenía la cabeza en cualquier lado, iba caminando cuando sentí un pequeño golpe en el hombro, no le di importancia y seguí caminando. Cuando estaba por salir de el pasillo escucho una voz
-"¡Perdón!" ¿Tan difícil es decir eso?-Me di vuelta y pude ver a un chico con el pelo azul y resumiendo...ropa colorida. Era muy parecido a el chico de la sala de castigos.
-Acepto tus disculpas-Le dije mientras me iba, no tengo ganas de ponerme a discutir.
Cuando iba saliendo del colegio, me cruce con la rubia tonta y sus dos amigas. Y ¡Cómo no! Se me acercaron para hablar, lo que me faltaba...
-¡Casti! ¿Ya terminaste tu castigo? ¡Qué feo para ti! El castigo era suficiente, encima tuviste que aguantar a la nueva...-¿Conoce a la morena? Su primer día y ya la molestan.
-Me llamo Castiel, no "Casti"-Le dije fríamente- Así que la conocen...¿Qué de qué manera la molestaron?
-¿En serio nos crees tan malas? Solo le dijimos las reglas que debe respetar. No re recomiendo que estés cerca de ella, la manera en la que respondió me dio miedo.- Já, ya lo esperaba de ella...-Ah por cierto...-
No le di importancia a lo que decía, yo solo me di vuelta y me fui. No tenía ganas de seguir hablando con la Barbie y esas dos. Me dirigí a mi casa, al entrar note que algo estaba distinto a cuando me fui. La sala principal estaba totalmente ordenada, al no ser muy grande parecía que siempre estaba desordenada aunque estuviera 1 hora ordenando. Los muñecos de Demonio estaban en un rincón donde se encontraba su colchón. Los muebles estaban desocupados y sin la comida que habia dejado allí antes de irme. Fui a la cocina que estaba apenas salías de la sala principal y, al igual que todo lo demás, estaba en perfecto orden. Excepto por la mesada donde habían un poco platos sucios, mas de los que había dejado ayer a la noche. Escuche un ruido en mi habitación y me dirigí a ella rápidamente, esta se encontraba subiendo las escaleras en un pequeño pasillo. Entre casi corriendo y no había nadie. Al igual que toda la casa, estaba limpia. Mis remeras en los cajones, las guitarras en sus fundas perfectamente alineadas en un rincón, al lado de la ventana un escritorio y mi cama echa. Los posters que estaban a punto de caerse estaban perfectamente pegados con cinta. Ya sabía lo que estaba pasando aquí. Tome la madera de mi cajón, que ayer se me había salido, lo puse lo más alto que pude con mi brazo y luego la solté. Cayo en el piso, haciendo un ruido muy fuerte.
-1...2...3
-¡Cast! ¿Qué paso? ¿Estás bien? ¿Te lastimaste? ¿Que fue ese ruido? ¿Estás lastimado?
-Hola Mama-Dije suspirando-Deberías avisar antes de venir.
-Queríamos que sea una sorpresa, pero al llegar no estabas. Por suerte sabia que dejas una copia de la llave en la planta que está en la puerta...
-¿Como lo sabías?-Dije sorprendido, sin dejar que se notara-En fin, tenia castigo.-Mi madre suspiro-¿Y papa? ¿Qué hacen aquí?
-Pasaremos la semana aquí, por razones de trabajo. Tu padre estaba bañándose, supongo que ya debe haber terminado.
-Mándale saludos, voy a pasear a Demonio-Salí de mi habitación antes de que mi madre pudiera decir nada, seguramente me habría dicho que espere a que prepare la comida o algo así...
Tome la correa y llame a Demonio para salir. Nos dirigimos al parque Bomberos, que era el más cercano a mi casa. Al llegar, pude ver que a lo lejos estaba mi amigo, con la morena y su hermano. Parecían hablar de algo muy serio, preferí no interferir. Me di vuelta para ver que hacia Demonio y lo vi haciendo "sus cosas" en el monumento del parque. Fui corriendo hacia él y lo rete, mientras todo el parque nos miraba. Le puse la correa y salimos a paso ligero el parque, mientras lo regañaba. Pero era demasiado gracioso, ¡No podía aguantar la risa! Al llegar a casa, mi madre me esperaba con un plato de fideos con tuco, creo que era demasiado, pero me senté sin protestar. Durante toda la comida no pude evitar pensar sobre Lyssandro y la morena. ¿Por que tenían esas caras? ¿De qué hablaban?
Mi curiosidad gano. Al terminar de comer, tome mi teléfono y salí de mi casa, en dirección a la de Lyss. Luego de una no muy larga caminata por aquel "bosque", finalmente llegue a su casa. Toque la puerta y:
-¿Quién es...?-Respondió Leigh, su voz sonaba triste...
-¡Yo! Castiel- El me abrió la puerta, hizo un gesto para saludarme y para que entrara a la casa, al parecer no quería hablar.
Al entrar a la casa, vi a la morena acostada sobre el regazo de Lyss, estaba tapándose la cara. Y Lyssandro tenía la cabeza agachada, su pelo tapaba su rostro. William estaba a espaldas mías, mirando a la nada, no logre ver su cara. Creo que llegue en un mal momento...
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