Ha hecho bien al callarse, realmente no sabría que responder si sigue con las preguntas. Dimos más vueltas a la feria, de noche se veía mejor ya que habían luces encendidas, al parecer a la morena le gusto, tenía una gran sonrisa en el rostro.
Cuando ya eran las 9:45 la tome del brazo y la lleve a donde estaba el escenario. Pasando totalmente por alto la terrible banda que se encontraba tocando, disimuladamente, pasamos detrás de un cartel y casi arrastrándonos, pasamos por debajo de una reja. Al entrar a allí, era todo totalmente pasto y uno que oro árbol, pequeños, excepto uno grande que estaba en el medio, no contaba con muchas hojas, por lo que era perfecto. Ella me miro extrañada. Yo, ignorándola, me dirigí al árbol mientras consultaba el reloj.
-¿Vas a decirme que hacemos aquí? –Pregunto Zeidah, pero no se veía molesta, aún tenía una sonrisa y una expresión interrogante al mismo tiempo.
-Solo sube. –Le respondí.
-¿Al árbol?
-No, hay MUCHOS lugares en los que puedes trepar aquí, elige uno. –Le respondí con total sarcasmo. Algo molesta, me hizo caso y subió.
Estábamos en una rama bastante gruesa, al menos lo suficiente como para que nos sentemos ambos y para que la rama no se rompa.
[Narra Zeidah]
[Narra Castiel]
De la nada, los fuegos artificiales empezaron todos juntos, haciendo que Zeidah se sobresaltara. Pego un pequeño grito, mientras se tiraba para atrás, entonces comenzó a inclinarse para el costado, estaba por caerse. Reaccione a tomarla por la cintura y atraerla hacía mí, para que no cayera. Quedo unos minutos en silencio, hasta que se dio vuelta y vio como nos encontrábamos.
-¡G-gracias! –Dijo sin poder controlar su voz, totalmente avergonzada. Otra vez, mi cabeza estaba del color de mi pelo.
Solté una risa por lo bajo. – ¿Qué hay con esa cara? ¡Estas totalmente roja! –Me burle, entre risas.
-¿Qué no has visto tu cara? Yo tampoco, esta camuflada con tu pelo. –Esta vez era ella la que río. -¿V-vas a s-soltarme? – Dijo tímidamente.
-Empújame si quieres que lo haga. –Le respondí, seriamente.
- … –Ella ¿No lo hizo? –Idiota.
Note que su cara estaba algo roja y solté una pequeña risa. Entonces, recordé lo que había hecho hace un rato.
[Flashback]
Luego de decirle a Zeidah que se quedara en su lugar, me dirigí a buscar algo para beber y comer. En el camino, pase por el puesto en el que Zeidah había frenado para ver los collares. Eché un vistazo desde lejos, eran todas cosas de niñas, me sorprendió que le haya gustado algo de allí. Hasta que vi un collar de guitarra, plateado con detalles en rojo, colgando desde el mástil en diagonal. Rápidamente me di cuenta que aquel era el que le había gustado, así que me acerque y pregunte su precio. Algo cabreado, pague por él y lo lleve, ¿Saben por qué? Porque soy un idiota, ¡¿Cómo he gastado tanto en un collar?!
Antes de irme, el vendedor me detuvo.
-Oye, ¿Es para la chica que estaba contigo hace rato, verdad? –Pregunto, yo no respondí. – ¿No? Que lastima. ¿La conoces? –
-Sí. –Respondí cortante.
-¿El tipo que estaba con ella era su novio? ¿Sabes si está disponible? Creo haberla visto, en el Sweet Amoris. –Ese tipo no me callo para nada bien.
-No sé de qué me estás hablando. –Dije mientras me daba vuelta, y me alejaba, dejándolo queriendo decir algo.
Luego de irme, fui a comprar bebida y volví a donde estaba ella.
[Final de Flashback]
¿Por qué todos los chicos se le acercan? ¡¿Qué mie** tiene esta enana?! No puedo descuidarme un segundo, que tiene a todos los chicos encima. ¿Por qué me preocupo tanto por esta loca? ¿Por qué me siento tan nervioso cada vez que estoy con ella? ¿Por qué una simple sonrisa hace que me sonroje como un tomate? ¿Sera que me gusta esta enana enojona, tonta, ruidosa y extremadamente sarcástica?
Metí la mano en mi bolsillo y busque el collar.
[Narra Zeidah]
Mi cara ardía, sentía que el corazón se me estaba por salir del pecho, pero trataba de mostrarme tranquila. Al estar tan juntos, sentía la respiración de Castiel detrás mío, al igual que el sonido de su corazón, que iba igual de rápido que el mío. Intente relajarme y disfrutar de los fuegos artificiales, eran hermosos, desde pequeña siempre me han gustado. Entonces, me di cuenta que había corrido mi pelo, y paso sus manos por delante de mi cuello, luego por atrás. Susurro un “listo”. Al bajar la mirada, pude ver de qué se trataba.
Me había colocado el collar que había visto a la tarde, era hermoso.
- Castiel…–Di la vuelta para verle a la cara, este la corrió para otro lado. – ¡Gracias! –Aproveche que haya dado vuelta la cara, para darle un beso en la mejilla y, avergonzada, volví a mirar los fuegos artificiales.
-M-me d-debes dinero…–Comenzó, como siempre. –N-no…No te creas que te voy a regalar algo así de caro gratis. –Añadió, pudiendo controlar su voz.
Solté una risita y volví a ver los fuegos artificiales, al igual que él. Nos quedamos contemplando ese espectáculo de luces hasta que termino, bastante tarde por cierto.

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