Alguien me había llamado y, al darme vuelta, vi que se trataba de Lysandro, que venía detrás de mí a paso ligero.
Al alcanzarme, ya que en ningún momento había parado de caminar, tomo aire y me pregunto. – ¿Qué fue eso? ¿Acaso me perdí de algo?
–¿Qué fue qué? –Dije sin comprender. El, simplemente, apunto a su casa –Ah…–Dije al comprender a que se refería, el me miro interrogante por unos segundos. –Estamos saliendo, ¿Dónde estabas? –Le respondí con toda la normalidad del mundo. Pero, al parecer, fue una sorpresa para él. Abrió los ojos como plato y mantuvo esa mirada por unos segundos.
–¿Cómo ocurrido eso? –Pregunto, ya más calmado. –Vamos a casa y me lo cuentas. –Yo solo asentí, ya que no tenía nada interesante que hacer.
Seguimos caminando hacia su casa, en silencio, pero no un silencio incómodo. Hubiera hablado, pero justamente en ese momento, parecía que Lysandro estaba pensando algo muy seriamente, se notaba en su expresión.
Cuando llegamos a su casa, saco las llaves de su bolsillo y abrió la puerta. Entre a su casa mirando a todos lados, en busca de Zeidah, pero aparentemente estaba en su cuarto. Fui directo a un sillón y me senté, como si fuera mi propia casa…De hecho, ya es algo así.
–¿Y? –Dijo finalmente Lysandro.
–La paciencia es una virtud, amigo. –Dije imitando su tono de voz.
–Lo siento, pero el ver como mi mejor amigo le da un beso a mi prima de la nada…
–Bueno, dime, ¿Qué quieres saber? No hay mucho que decir. –Dije despreocupadamente mientras tomaba el control de la tv.
–Pues, ¿Quién se confeso primero? –Sí que haces preguntas innecesarias.
–Bueno… Claro que ella. –Afirme.
–Ah, ¿Si? –Dijo alguien detrás de mí. –Yo no lo recuerdo así.
[Narra Zeidah]
Estaba en mi habitación, haciendo…Nada. Cuando escuche voces en la sala de estar. Como es de esperarse, las reconocí al instante y baje silenciosamente.
–Pues, ¿Quién se confesó primero? –Le pregunto Lysandro al pelirrojo.
–Bueno… Claro que ella. –Le respondió el, realmente no esperaba otra respuesta.
–Ah, ¿Si? –Dije acercándome a él. –Yo no lo recuerdo así.
–¿Ah? ¡Eh, Zeidah! –Comenzó a decir cuando me vio, sus mejillas se colorearon casi automáticamente. Su reacción me causo tanta gracia que comencé a reírme como una loca. –¡Oye! –Gruño él.
Me dirigí al sillón y me senté.
–Bueno, en el mundo yupi de Castiel, yo fui la que se confesó. –Me burle. –Pero en la vida real, donde estamos ahora, fue el. –Lysandro solo rio, sorprendido.
–No esperaba algo así…–Dijo.
–¿De Castiel? Yo menos…Oh, ¡Deja este canal! –Me apresure a decirle a Castiel.
–Zeidah, ¿Cuántas veces has visto esta película? –Me pregunto Castiel riendo ante mi reacción.
–Unas…. ¿7.899 veces? –La verdad, no bromeaba, siempre fui fanática de Harry Potter. –Aunque los libros solo los he leído una vez.
–¿Tu, leer? –Me pregunto extrañado.
–Hay muchas cosas que no sabes de mí, Castelin. –Lysandro soltó una carcajada ante mi sobrenombre. Hasta riendo como loco, se veía educado y elegante, ¡Solo él puede hacer eso!
[Narra Castiel]
¿Cómo me había llamado?
–¿Cómo me ha-
–¡No, no, no, que no lo hagas, perr*!–Me interrumpió mientras veía la película y abrazaba un almohadón. –¡NOOO! –Grito, luego se quedó callada por un rato, hasta que comenzó a decir las frases de la película, al mismo tiempo que ocurrían en esta, ¿Cómo las recuerda?. –“Que bonito lugar para estar con amigos, Dobby está feliz de estar con su amigo…Harry Potter” –Al terminar de decir eso, puso una cara de tristeza. –Aun no lo supero.
–¿Tanto por el orejudo? ¡Solo ha aparecido en la segundo película!– Los ojos de Zeidah se iluminaron, mientras que Lysandro susurro un: “Tú y tu bocota” y se fue a la cocina. ¿A qué se refería?
Pronto lo descubrí.
–¡Eso es una de mis principales quejas! Primero que nada, ¡No lo han agregado en las demás películas! La gente no sabe acerca de su trabajo en la cocina, ¡Ni han visto cuando las visitan! Por ejemplo, ¿Sabes que es la P.E.D.D.O?
-Pues…-Me interrumpió.
-¡Claro que no, porque no ha sido agregado! Algo como eso… ¡Hermaione creo la Plataforma Elfica de Defensa de os Derechos Obreros! Claro, ¡Nadie lo sabe! Bueno, me voy del tema…
–¿Tú crees?
–A lo que me refería–Continuo ignorándome. –Es que ha contribuido en la historia más de lo que se muestra en las películas. Adm… ¡Oh, ya ha terminado! –Se quejó al ver la tv.
–Es verdad, ni siquiera mencionan a Winky, ¡Ni el caso de Barty Crouch! –Dijo, ¡¿Armin?!
–¿Qué haces aquí? –Dijimos al mismo tiempo, aunque en diferentes tonos.
–Will y yo debemos hacer un trabajo. ¿No ha llegado aún?
–No, ha acompañado a Iris a su casa y me ha enviado un mensaje de que llegaría algo tarde. –Dije con tono pícaro. –Me pregunto…
–No creo que tarde mucho, tal vez deberías esperarlo aquí, si quieres. –Dijo Lysandro. –Iré por algo de comida. –Comida y bebida…Cosa que nunca falta ni faltará en esta casa…
Armin me miro. –Por mí no hay problema…–Afirme, el solo sonrió y que sentó.
Luego de recibir quejas de mi pelirrojo, le dije que él también se quedara. Luego de un rato llego William.
[Narra Castiel]
¿Cómo no? Armin, el cual supuestamente había venido a hacer un trabajo, se la pasó junto a Zeidah, hablando de…Realmente no sé de qué hablaban.
–Pues, en mi opinión, si Petuña no se hubiera aquedado callada, ¿Qué hubiera pasado si decía el nombre de Snape?–Preguntaba Armin.
–Nos hubiéramos ahorrado muchas lágrimas. –Se burló ella. –¿Cuándo llega la pizza?
–Aún falta. –Dije. –¿No tenían que hacer un trabajo? –Les pregunte a William y Armin.
–Ah, eh…Claro…–Dijo Armin parándose, mientras se estiraba. –¿Vamos…
–A arriba, sígueme. –Le respondió Will.
Y, al fin, estábamos solos…Al menos por un tiempo, Lysandro había ido a no sé dónde.
–Ahora que estamos solos…–Comencé a decir, ella, que estaba a mi lado, me miro. –Me preguntaba si el…
–¡Llegue! –Interrumpió Leigh. –Me muero de hambre, ¿Qué hay de comer? –Dijo mientras se sentaba en uno de los sillones. Luego, nos miró. –¿Qué paso aquí?
–Leigh, sí que vas atrasado. –Se burló Zeidah mientras se paraba e iba a la cocina.
Tuve que explicárselo yo.
[Narra Zeidah]
Luego de un rato, llego la Pizza. Armin y William bajaron a comer, nos la pasamos haciendo bromas y charlando cosas random, hasta que se hizo muy tarde y era la hora de que los chicos se vayan. Fue una noche divertida pero, como todas, debió terminar.
Debió pero no lo hizo.
El tiempo pasó volando y, cuando nos dimos cuenta, el sol había salido. Armin, Castiel y yo nos habíamos quedado jugando videojuegos…
–Ups. –Dijimos los tres al insomnio, al ver los primeros rayos de sol, que nos daban exactamente en el rostro.
–Creo que nos hemos pasado un poco–Dije mientras me paraba–Deberíamos cortar aquí.
–Se retiran, eso significa que yo gane. –Dijo Armin con tono victorioso.
–Oh, no, claro que no. Veamos las estadísticas. –Se quejó Castiel.
–…–Unos segundos de silencio mientras mirábamos la pantalla…– ¡VAMOO’! –Grite, intentando que mi voz sonara lo más “varonil” posible. Ambos me miraron y se rieron.
–¡Pero solo ganaste por dos puntos! –Se quejó Armin, entre risas.
–Debes aprender a perder, Arminsito. –Me burle con tono de superioridad.
–¿Arminsito? –Se quejó Castiel. Yo me limite a encogerme de hombros.
–Bueno, ahora que veo la hora, deberíamos ir al instituto…–Dijo Armin cambiando de tema.
–Deberíamos…–Realmente no tenía ganas. –O deberíamos ir por unos helados…
–Zeidah, sabes que no deben faltar, a menos que quieras pasar las vacaciones en la escuela. –Dijo Lysandro. Con solo verlo se notaba que acababa de despertarse, aun en piyama, bajaba las escaleras frotándose los ojos con las manos, como un niño. Me causo gracia y ternura, no pude evitar soltar una pequeña risa.
–Buenos días…–Me cruce de brazos. –Está bien, ie… a caammbiame... –Dije, soltando un largo suspiro mientras me estiraba. –Lávense la cara o…Lo que sea. Castiel, tú conoces la casa mejor que yo…–Me burle y me dirigí a mi cuarto. Luego de echar a Leigh, me cambie y, ya lista, baje a la cocina.
–¿Qué no se supone que las chicas tardan mucho en prepararse? No has tardado ni 10 minutos. –Dijo Armin, extrañado.
–Y también se supone que las chicas se tapan la boca para eructar, o que son ordenadas… O son todas mentiras, o nbo soib unba chibca…–Dije esa última frase mientras me metía una tostada en la boca.
Ambos se miraron. –Probablemente, la segunda. –Dijo Castiel acercándose a la mesa y tomando una tostada.
–¿En serio? Oh, pues felicidades por aceptar tu homosexualidad públicamente. –Me burle, Lysandro y Armin soltaron una sonora risa, mientras que el solo me sacudió el pelo y se sentó a mi lado.
Cuando terminamos de comer y prepararnos, salimos todos juntos en dirección al instituto…A tener otro día más de aburridas clases.
No hay comentarios:
Publicar un comentario