viernes, 18 de abril de 2014

Capitulo 12: ¿La banda de Castiel y Lysandro?

[Narrado por Zeidah]

Mientras intentaba explicar a Castiel lo ocurrido con Stephen, no paraba de hacerme preguntas, una tras otra, sin dejar terminar la anterior. Se veía interesado y al mismo tiempo, enojado. Realmente no quiero contarle absolutamente todo como el espera, pero no quiero mentirle. Tal vez, si para de hacer preguntas, pueda omitir algunos detalles, pero al parecer no podrá ser posible.
-¿Y? ¿Vas a contar algo?-Dijo probando una cucharada de su helado, algo impaciente.
-Si dejaras de hablar, me resultaría más cómodo. –El solo se recostó en su asiento y me miro, mientras probaba nuevamente su helado. –Bien, no ocurrió mucho.
-Si así fuera, no hubieran estado tanto tiempo hablando.
-Eso fue porque no paraba de hablar idioteces, hasta me pidió que vuelva con el… -Automáticamente, se acercó a la mesa. –Obviamente le dije que no… -De la misma forma que se acercó, retrocedió. –Según él, no tuve razón para terminar y, que él nunca termino con migo, así que seguimos saliendo. Cuando le dije que no, empezó de decir idioteces, piropos, hasta que finalmente se cansó de mis insultos… -Castiel río torpemente, con la cuchara aun en la boca. –Ahí fue cuando me empujo y, ahí entraste tú.
-Pero, ¿Por qué dijeron que estaba muerto? –Pregunto.
-Según él, para que no tengamos que pasar por el sufrimiento de una separación. –Castiel río, pero con una expresión de enojo que daba miedo.
-¿Qué te dijo en el oído, luego de empujarte?
- Mas babosadas, como las de antes, pero ten cuidado… -El pelirrojo me miro extrañado -¡”Pronto, caeré a sus pies”! –Exclame, tratando de imitar su voz. El solo río, mirando para otro lado. –Pero en serio, ya es cosa del pasado, no tengo ganas de seguir hablando estupideces.
-Lo dices como si nunca habláramos estupideces. –Bromeo. –Pero tienes razón, ¿Qué te parece si salimos de aquí? Ya termine mi helado. –El miro el mío y río. Había olvidado comerlo, estaba todo derretido, suerte que era en pote.
[Narrador omnisciente]
Luego de que Castiel se tragara el helado de Zeidah, no voluntariamente, los chicos salieron de la heladería, caminando sin rumbo fijo, mientras hablaban MUY BIEN de Amber y sus seguidoras, que ese mismo día les habían jugado una “Broma”.
Perdidos en su conversación, sin que se dieran cuenta, llego la noche. Seguían caminando, debatiendo sobre películas, bandas y comida, cuando el celular de Castiel vibro, causando que se sobresaltara y que Zeidah empezara a reír. Malhumorado, tomo el teléfono y atendió.
-¿Hola? ¿Lys…?. –Cuando se dio cuenta de la razón de la llamada, se calló inmediatamente.  -¡Estoy en camino! ¿Ya están allí?
-Sí, hace casi media hora. –Respondió su amigo. De pronto, se escuchó una segunda voz, un poco más distante.
-¿Castiel? ¿Dónde estás? ¡Si te olvidaste, te mato!-Grito este, que se trataba de Sebastian Steenford, o como ellos le dicen, Sebas.
-N-no...- Intento cubrirse. -¡Si estoy yendo!
-¿Seguro? ¿No estas aun con Zeidah?-Dijo nuevamente Lysandro, que hace unos minutos se había mensajeado con la nombrada.
-Está bien, me olvide.
-Tan solo ven, rápido. –Dijo Lysandro, algo molesto.
-Ok, pero es de noche, tal vez debería dejar a Zeidah en casa…-Hubo un minuto de silencio, luego se escuchó una risa, que aparentemente era de Sebastian, y más silencio de parte de Lysandro. A ambos les había extrañado el comportamiento de Castiel, hasta a Zeidah que se encontraba a su lado. -¿Qué?
-Nada. –Se apresuró a decir Lysandro. –Que venga también, si no le molesta.
-¡P-pero las prácticas son privadas! ¡Ni siquiera la conozco! ¿Quién es?–Se quejaba Sebastian.
-Mi prima,  que también es “amiga” de Castiel. Por mi parte, no me molesta que venga, si no, tendríamos que esperar a que la dejara en mi casa, lo cual tardaría bastante y, conociéndolos, se quedarían haciendo payasadas en el camino.
-Sigo aquí. –Les recordó Castiel, que se dirigía a donde se encontraban ellos.
-Es verdad. –Respondió Lysandro, mientras cortaba el teléfono.
-¿Qué paso? ¿A dónde vamos?- Pregunto Zeidah, que se había perdido de aquella conversación.
-Solo sígueme. –Le respondió Castiel, y ella lo hizo, obviamente, protestando.
[Narra Castiel]
A paso rápido, nos dirigimos con Zeidah a la sala de ensayo, realmente había olvidado que era hoy. Ella no sabía a dónde íbamos, así que NO PARO DE QUEJARSE NI UN MINUTO. Al llegar, llame a Lysandro e inmediatamente abrió la cochera, dejándonos entrar. La cara de Zeidah se ilumino automáticamente al ver nuestros instrumentos, que eran muchos, aunque solo seamos tres personas.
-¡Al fin llegas! ¡Vaya que has tardado! -Grito Sebastian, saliendo detrás de su batería. -¿Es ella?- Dijo mirándola le arriba abajo- Interesante… - Una sonrisa malévola se formó en su rostro.
-Soy Zeidah. - Dijo mientras se acercaba a mi guitarra, que se encontraba junto a la batería.

[Narra Lysandro]

Una sonrisa malévola se formó en el rostro de mi amigo. Sin duda, quería molestar a Castiel con mi prima, creo que esto no terminara nada bien.
-Mucho gusto. –Respondió mientras se acercaba a ella. –Es un placer conocer a una dama tan bella como usted. –Dijo mientras se hacía una reverencia y le besaba la mano. Obviamente estaba actuando, no es normal de él. Zeidah lo miraba con una expresión extraña, luego solo río.
-Igualmente Lysandro 2.0. –Respondió, Sebastian río y volvió a enderezarse, aun sosteniendo su mano.
-No se parece en nada a mi… -Dije molesto, bromeando.
Zeidah estaba por responder, pero Castiel tosió falsamente interrumpiéndola.
[Narrado por Zeidah]
-¿Y si ya empezamos? –Bufeo molesto el pelirrojo- Sebastian, usa tus manos para tocar la batería. –Añadió, entonces nos dimos cuenta que aun estábamos tomados de la mano. Algo avergonzada lo solté, luego, me senté en un rincón, para no molestar en el ensayo.
Al instante, empezaron a tocar. Eran muy buenos, aunque solo eran tres personas. Al no tener cantante, cantaban los tres al mismo tiempo, o se turnaban. La canción era original suya, escrita por Lysandro y compuesta por los tres. Lysandro tocaba el teclado eléctrico, se veía muy concentrado, como si no hubiera nada más en la habitación. Sebastian, tocaba la batería, su cara se mostraba seria, pero con expresión alegre, estaba divirtiéndose, se movía mucho y no paraba de hacer trucos con los palillos. Castiel, que tocaba la guitarra, se veía muy concentrado, sostenía la guitarra con delicadeza, la tocaba perfectamente. Al tocar la guitarra, se veía como alguien totalmente distinto, al igual que cuando cantaba, tenía una muy buena voz.
Cuando me di cuenta, tenía mi mirada clavada en él, entonces, avergonzada, mire para otro lado rápidamente, esperando que no se diera cuenta.
[Narrado por Castiel]
Estaba tratando de recordar la canción, concentrado en mi guitarra, cuando llego mi parte y debí cantar. Al levantar la mirada, pude ver que la morena me miraba fijamente, mi rostro enrojeció un poco. Al terminar de cantar, baje la mirada rápidamente, mirando mi guitarra, echando una que otra mirada a Zeidah, comprobando que seguía mirándome. Mi rostro estaba rojo, casi del color de mi pelo, solo quería que la canción terminara rápido, pero de esa forma, se hizo mucho más larga.
Al terminar, los tres miramos a Zeidah, con rostro interrogante, para que opine. Ella entendió rápidamente y se paró, dirigiéndose a nosotros.
-¡Genial! ¡Son más buenos de lo que creía! –Exclamo feliz.
-Espero que sea un cumplido. –Le respondí burlonamente, ella solo río.
-¿Alguna queja? –Pregunto Lysandro.
-Solo un par de sugerencias, por si les interesa… -¿Sugerencias? ¿Qué no dijo que tocábamos bien?
-¿Cómo que “Sugerencias”? –Se quejó Sebastian, quietándome las palabras de la boca.
-No se lo tomen a mal, solo es una sugerencia, que les podría gustar o no… -Me miro. –Castiel,  ¿Vuelves a tocar el coro? –Como dijo, volví a tocarlo, ella me miro seriamente por unos instantes. –En el segundo verso, cambia el “Fa” por un “mi”… -Lo hice.
-Tienes razón, queda mejor.  –Admitió Lysandro.
-Suerte de principiante.  –Dijo molesto Sebastian, mientras volvía a su batería. -¿Vamos a seguir ensayando o qué? –Lysandro y yo levantamos los hombros y volvimos a nuestras posiciones. Zeidah volvió a sentarse.
Y así, termino el ensayo.
Antes de irnos, Zeidah nos pidió que toquemos la segunda canción, esta vez la sugerencia era para Sebastian. Como era de esperarse, se sintió ofendido y nos hecho de su casa, antes de que pudiera decir algo.

[Narrado por Lysandro]

Zeidah, Castiel y yo, nos dirigíamos a casa. Habíamos olvidado realizar la tarea, así que teníamos pensado hacerla juntos, así tardaríamos menos.
-¿Y si simplemente se la saco a William? –Sugirió Zeidah.
-No.
-¿Por qué no? –Se quejaron, ambos al mismo tiempo.
-No creo que la haya hecho…
- Buen punto. –Admitieron.
Al llegar  a casa, tomamos nuestras cosas y ordenamos una pizza.

[Narra Castiel]

Mientras trataba de descifrar esos jeroglíficos que nos dan en matemáticas, Zeidah y Lysandro hacían la tarea de historia, MUY JUNTOS.
-Zeidah, no entiendo esto. –Ella se acercó, lo miro, tomo la hoja… Se lo dio a Lysandro.
-Lysandro, tu eres bueno en matemáticas, yo no entiendo nada. –Lysandro suspiro resignado.
-Está bien, yo hare esto, ustedes hagan lo de historia.
Y así, paso un largo rato, entre bromas y reproches de Lysandro para que hagamos las cosas. Entonces, llamaron a la puerta, todos pensamos que debía ser la pizza, que se estaba tardando. Zeidah tomo el dinero y fue a la puerta, entonces, se escuchó un gran portazo y ella volvió en silencio, luego se sentó al lado nuestro, sin decir palabra. Ninguno de los dos se animó a preguntar, ya que su cara no era nada buena. Entonces, sonó su celular.
[Narra Zeidah]
-¿Hola?- Atendí.
-No es de buena educación cerrarle así la puerta a tu padre. –Dijo la voz del otro lado del teléfono. ¿Cómo consiguió mi número?

No hay comentarios:

Publicar un comentario