Me desperté con el sonido de una puerta, pensando en un “Otra vez no” mientras baja las escaleras. Al bajar, no había nadie en la sala, extrañada, me dirigí a la cocina…nadie. Al baño, habitaciones, patio y nada. ¿Dónde estarán todos? Me puse algo nerviosa, pero no era nada de lo que debiera preocuparme, después de todo tal vez fueron a comprar o algo y no quisieron despertarme.
Decidí prepararme algo para desayunar ya que me moría de hambre, luego de hacerme una rica taza de leche con chocolate, o mejor dicho, chocolate con leche…escuche un ruido que provenía del patio de atrás. Ignorándolo me senté en la mesa para disfrutar de mi desayuno. Al terminarlo, el ruido se hacía cada vez más cercano, al principio pensé que se trataba de un animal, ya que Leigh me lo había advertido…pero, luego pude distinguir que se trataba de pasos.
Al salir, me encontré con algo que me dejo totalmente paralizada. Pintado por todos lados con letras rojas que, espero sea pintura, estaba escrito “Fue tu culpa”. Yo, asustada entre corriendo a mi casa, en la cocina todo estaba pintado de la misma manera. Subí corriendo a mi habitación, sin ignorar que en la sala, se encontraban más pintadas que decían “Debiste haber sido tú” y “Yo no merecía esto”. No entendía lo que estaba pasando, lo único que reaccione a hacer fue llamar a William, al marcar su número nadie atendía y, luego de llamarlo mil veces, espere a que el contestador me pidiera dejar un mensaje; “No puedo atender el tel…” su vos empezó a distorsionarse y a sonar algo metálica, como editada con computadora, no lograba entender lo que decía…solo un “Fue tu culpa”. Al escuchar eso, reaccione a cortar rápido el teléfono, las lagrimas no tardaron en salir de mis ojos, tenía miedo… ¿Quién no lo tendría en esta ocasión?
Luego de un rato encerrada en mi habitación, esperando a que los chicos finalmente llegaran, escuche voces desde la sala, las reconocí al instante, se trataba de las voces de William, Leigh y Lyssandro. Baje corriendo mientras gritaba sus nombres y al verlos, sentí un gran alivio.
-Leigh, Lyssandro, William…me alegro de…-Me quede paralizada al ver que ellos…sus rostros…estaban llorando. -¿Q-que p-pasa?
-Hola, Querida.- Al darme vuelta, ella…ella se encontraba allí… ¿Qué hace aquí?
-Zeidah, Zeidah…- Lyssandro empezó a repetir mi nombre. –Despierta, Zeidah -¿Despierta?
Abrí los ojos de golpe, lo primero que vi fue a mi hermano, con un baso en la mano…vacío.
-¡William! ¡Te mato!- Grite enojada.
-¡La próxima vez acuéstate temprano, así no tendré que tomar este tipo de medidas para despertarte! – Todos empezaron a reírse, yo solo me quede ahí mirándolos, estaba tan aliviada de estar con ellos luego de ese…ese sueño. Ellos me miraron con cara extraña al notar que los estaba mirando, seguramente me pidan que les diga la razón…será mejor que no lo sepan.
Forcé una media sonrisa en mi rostro y solo le respondí:
-Está bien, pero fue por una buena causa…
-¿Jugar al Zelda Ocarina of time es una buena causa?- Dijo arqueando una ceja.
-¡Al fin pase el templo del bosque! Como no pude notar que solo debía tirarle una flecha a esas malditas pinturas…-Todos empezaron a reír.
-Vístete, no querrás llegar tarde a tu primer día de clases.-Dijo Leight, entrando a la habitación- Yo ya me voy a trabajar, hasta pronto.-Dicho esto se fue de nuevo, con un abrigo entre sus brazos.
-De hecho, no quiero llegar a mi primer día de clases-Dije de mal humor.
Luego de darme una ducha, fui a mi habitación a decidir que usaría ese día. Decidí ponerme una mini escocesa con bolsillo engomado, una campera negra con orejas y unas botas. Luego solo me delinee los ojos y baje a desayunar algo. Al bajar, extrañamente, no encontré a William, supuse que estaba en el baño, Lyssandro debía irse antes ya que había quedado de encontrarse con la bolita de fuego, y yo debería ir con William. Al llegar a la cocina, vi una nota sobre la cocina escrita con rojo, un escalofrió recorrió todo mi cuerpo al recordar mi sueño, agarre la nota y vi que decía:
Tardaste mucho, me voy, ojala encuentres el camino a la escuela.
Te quiere mucho…William♥
Lo mato, realmente, algún día vera. Largue un gran suspiro y deje la nota en donde estaba, Agarre una tostada que había sobre la mesa y tome mi mochila, por suerte nos mudamos unos días antes de que las clases empezaran y no debo estudiar o copiar la carpeta de todo lo que llevan del año…
Se siente bien llevar solo una cartuchera y una carpeta en la mochila, definitivamente lo extrañare.
Salí de mi casa, tratando de recordar que camino había tomado aquel día, ya que me acuerdo el haber pasado por la puerta del instituto.
Luego de un rato caminando, finalmente llegue… ¡Era enorme! La otra vez que había pasado por aquí no le había prestado atención…según me entere, tiene un club de baloncesto, de jardinería, musía y poesía…definitivamente me inscribiré en música.
Al entrar, note que varias miradas se depositaban sobre mí y cotilleaban, algunas voces hablaban sobre mi ropa, otras se preguntaban quien soy…etcétera. No les di importancia y seguí por mi camino, según me dijo Lyssandro, debía hablar con un tal “Nathaniel” el delegado o algo así, realimente no me interesa. Luego de pedir varias indicaciones de donde se encuentra la sala de delegados, por fin llegue a ella, toque la puerta 1 vez…nada. 2 veces…nada. Acerque mi oído a la puerta y pude escuchar voces dentro del salón, entonces solo hice lo correcto…abrir la puerta de una patada… ¡Perfecto para entrar a la sala de delegados! ¿Verdad? En realidad no, dentro de aquella sala se encontraba una vieja rosa que, al parecer, era la directora…
-¡¿Cómo se le ocurre entrar así?!-Grito, su rostro estaba rojo de la furia y su pelo desordenado.
-Buenos días a usted también- Dije irónicamente
-Luego de clases en la sala de castigos- Dijo mientras se iba, vaya…William estará muy contento, no e roto mi tradición…
- La veré ahí…-Me di vuelta- ¿Hay un tal Nathaniel aquí?
-Yo soy Nathaniel-Dijo una pila de papeles…
-¿Hojas que hablan? Eso es nuevo…
Al decir eso, un chico rubio, algo alto, salio detrás de los papeles con su mano en su frente, como frustrado.
-Yo, yo soy Nathaniel... ¿Que quieres?-
-Soy nueva, necesito mis horarios, libros y eso…-
-Ah, si, tu debes ser… ¿Zeidah?-
-La misma…-
-Lindo historial…-Dijo con sarcasmo y algo de desprecio… ¿Quién se cree que es? – Todo esta en orden, estos son tus libros- Fue a un armario y saco una montaña de libros ¿Tendré que cargar todo esto? O peor... ¡¿Tendré que leerlo?!-Y tus clases-me lo entrego con una de esas sonrisas de azafatas.
-¿Sonríes así a todo el mundo?
-¿”Así” como?
-Falsamente, solo digo…-Me envío una mirada amenazante-¡Así me gusta mas!-Dije burlona mientras me dirigía a la puerta- Adiós pelo-plátano.
Al salir, me encontré con la bolita de fuego mirando la escena divertido.
-¿Tanto te gusto que me sigues hasta mi escuela?-Dijo burlón
-¿Tanto te gusto que me acosas cuando estoy hablando con otro chico?-Respondí de la misma manera, el se cruzo de brazos.
-¿Te parezco tan genial que hasta imitas mi forma de hablar?-Dio un paso hacia mi
-¿Te parezco tan idiota como para que tu me parezcas genial?-Di un paso hacia el.
-¿Y si digo que si?-Se acerco mas a mi.
-¿Y si te pego?-Dije imitando su pose mientras me acercaba a el.
-¿Y si nos vamos?-Dijo Lyssandro saliendo de la nada, llevándose al pelirrojo.
-¡¿Qué haces?! ¡Lyss!-Dijo molesto la bolita de fuego.
-¡Eso significa que gane!-Le grite al pelirrojo mientras me iba hacia mi primer clase que era…matemáticas, ya empezamos mal.
Me dirigí a el salón, un poco antes de entrar tres chicas me taparon la entrada. La que se encontraba en el medio era rubia, y demasiado maquillada para mi gusto. Detrás de ella habían dos Barbie más, una morena y una asiática.
-¿Así que eres la nueva? Te vi hablando con Castiel, solo quería advertirte que el es MI NOVIO- Remarco las dos ultimas palabras.
-Te lo regalo con moño y carta-Dije burlona mientras las empujaba y entraba al salón, ellas solo se dirigieron al suyo…menos mal que no eran de mi clase.
Al entrar vi a Lyssandro y Castiel sentados en el fondo del salón, delante de todo había una chica de pelo violeta dibujando en una carpeta y, al lado de ella una chica de pelo anaranjado enviaba mensajes de texto, estaba observando cuando una voz me saco de mi mundo yupi.
-¿Son horas de llegar?- Dijo un enano canoso, que aparentemente era el profesor.
-Pues ya estoy aquí, no es mi culpa que este instituto sea tan grande.
-Así que tú eres la nueva…-Me miro con cara de decepción-Preséntate.
-¿Qué se supone que debo decir?-
-No se, gustos, disgustos, pasatiempos…etcétera.-
-Que molesto…bueno, gustos: El rock, la comida rápida y los videojuegos…disgustos: Los gatos…-Al ver que unos chicos no me prestaban atención, me dirigí al pizarrón, tome dos borradores, luego fui hacia ellos y los choque en frente de sus caras- QUE NO ME PRESTEN ATENCION-Dije echándole una mirada asesina-Y pasatiempos…tocar guitarra-Mire al maestro-¿Feliz?
-Ve a sentarte- Dijo molesto.
Me dirigí un asiento que estaba delante de la bolita de fuego, al lado de la ventana. Sin prestarle atención me senté y saque mis cosas…este será un largo día.
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