sábado, 19 de abril de 2014

Capitulo 30: Conociendo a mis suegros.

[Narra Zeidah]

Los padres de Castiel me miraron de arriba a abajo, yo estaba algo sonrojada por la escena. Al instante, un silencio inundo la habitación. No sabría decir bien si era incomodo o no, aunque para mí sí que lo era. Me arrastre por el sillón hasta llegar cerca de ellos.
–E-encantada, soy Zeidah… –Dije algo tímido, realmente no sabía que decir ni cómo actuar.
–¡Soy la madre de Castiel! –Dijo con una sonrisa. –Aunque eso ya lo sabes. Me llamo Adelia. –Se acercó a mí y me dio dos besos. –Él, –Apunto al padre de Castiel–se llama Cesar.
–Encantada. –Li dije educadamente.
–¿Eres la novia de Castiel? –Pregunto sin más, ignorando mi saludo.
–Sí. –Respondió Castiel, sonriéndome. Tenía una extraña sonrisa, no era la burlona de siempre…Era distinta.
Su padre lo miro unos segundos. Luego se dio vuelta y chasqueo la lengua.
–¿Sabes? Sería de buena educación si te pararas y saludarás como se debe…–Comento no muy agradablemente. La débil sonrisa que mantenía en mis labios se convirtió en una línea totalmente recta. Vacilé unos segundos antes de hablar, no sabía bien que responder…Aunque era muy fácil.
–No puede. –Respondió Castiel por mí.
Yo agache un poco la cabeza y comencé a jugar con mis dedos, no me gustaba tener que andar dando explicaciones. Cosa inevitable, mañana volvería al colegio (Demasiado rápido para mi gusto) y me encontraría con todos los curiosos que sé que no aceptarán un no por respuesta. Aunque no pienso decir mucho más.
Su padre lo miro extrañado y él solo señalo mi silla, que estaba situada a un costado del sillón. Me extraño que no la haya visto, pero con la escenita que vieron al entrar era de esperarse.
–Oh…–Dijo la madre, con…Lastima.
Por alguna razón, eso me molesto un poco. Sé que mi situación no es muy buena, pero no soporto que me tengan lastima.
–Lo siento, no lo sabía…–Se disculpó el padre, cosa que me tomo por sorpresa.
–No se disculpe. –Dije sonriendo, desesperada por terminar con la incómoda situación.
–¡Bueno, creo que mejor me voy a preparar el almuerzo! –Anuncio la madre de Castiel, cambiando de tema. –Te quedas a comer, ¿Verdad? –Me pregunto amablemente, yo mire a Castiel y solo sonrió.
–Si no les molesta…–Dije algo tímida, definitivamente esta no era yo, ¿Qué me hicieron en el hospital?
–Claro que no, aún tenemos películas por ver y dudo que pare de llover pronto. –Respondió él. La madre entro en la cocina, dejándonos solos. –¿Qué peli quieres ver primero? –Pregunto.
Yo me encogí de hombros. –La que sea, ¿Quieres que vaya por algo de beber? –Dije acercando mi silla para acomodarme en ella.
–Si quieres, la cocina es allí. –Señalo a la puerta por la que había salido su madre. – ¿No quieres que te ayude?
–No hace falta, Castiel. Puedo hacer este tipo de cosas…–Dije mientras me subía a la silla y me acomodaba en ella. –Listo, ¿Qué quieres que traiga?
–Trae la botella de Pepsi y algo en donde servirlo. O si quieres trae otra para ti. –Dijo despreocupadamente mientras miraba los cables del DVD, constantemente y se estiraba detrás del televisor para adivinar el orden en el cual colocarlos. –Rojo…Amarillo…no…–Susurro mientras colocaba, sacaba y cambiaba de lugar cables. Solté una risita por lo bajo y entre en la cocina.
La madre de Castiel, Aldelia, estaba dentro. Cocinando. Tímidamente, comencé a girar la rueda de mi silla para avanzar en la habitación, hasta llegar al refrigerador.
–Permiso… – Tome la gaseosa y lo cerré. Su madre me miraba de reojo. – Me llevare esto…–Le mostré la botella, ella asintió con una sonrisa.
–No hace falta que me avises. –Yo le sonreí de la misma manera y comencé a mirar a mí alrededor. –Los vasos están allí. Recién lavados. –Señalo a un lado del fregadero, donde habían platos, cubiertos y vasos húmedos.
–Gracias. –Puse la gaseosa en mi regazo y tome dos vasos. Luego comencé a andar hacia la sala, antes de abrir la puerta, una mano se me colocó sobre el hombro. Me di vuelta y vi a la madre de Castiel, extendiéndome unos paquetes de papas y 3d’s. Casi salto sobre ella a abrazarla, pero me controle y lo tome, sonriendo. –¡Gracias, son mis favoritos! –Ella volvió a lo que estaba haciendo y yo entré en la sala. En esta estaba Castiel recostado en el sillón, cambiando el idioma y sacando subtítulos. Él nunca quería verlas en inglés…, en mi opinión, en idioma original siempre es mejor.

[Narra Castiel]

Me había causado gracia y ternura la reacción de Zeidah al conocer a mis padres. Nunca la había visto ser tan educada (y no creo que le dure).
Estaba cambiando los subtítulos de la película, había elegido la primera, que era de Acción. Zeidah entro felizmente a la sala, mostrando las papas fritas y la Pepsi. Sé que son su debilidad. Solté una carcajada al ver su cara, mostraba los paquetes al lado de su cara emocionada.

–Amo a tu madre. –Dijo dejando las cosas en la mesita. Riendo, me acerque para ayudarla a subirse al sillón. –¿Qué película elegiste? –Pregunto una vez acomodada. Yo la acerque más a mí y la rodee con el brazo, haciendo que apoye su cabeza en mi hombro.
–Titanes del pacifico. –Respondí.
Como faltaba poco para que mi madre nos llamara a almorzar, decidimos ver televisión mientras tanto, y ver la película después. Dimos vueltas por los canales como 10 veces, hasta que dejamos un programa de MTV, con el único fin de burlarnos de él.
Estábamos viendo el final de “Date my mom”. Zeidah se la había pasado haciendo comentarios, por lo cual cuando nos llamaron a comer, apenas pude contestar un “Si” por la risa que me había entrado.
Entramos a la cocina, aun un poco tentados, a Zeidah se le escapaba una risita de vez en cuando. No mucho después, mi padre entro a la cocina. Rara vez comíamos en el comedor. Cuando todos estábamos sentados y acomodados…, un silencio incomodo se apodero de la sala.
Comienza el interrogatorio…Pobre.
–Y, ¿Qué tal la escuela? –Comenzamos mal.
–Bueno, la verdad es que, exceptuando matemáticas…–Admitió–No tengo ni buenas ni malas notas.
–Te entiendo, yo siempre tuve problemas con matemáticas. –Comento mi madre, algo nostálgica, aun sonriendo. Se lo tomo mejor de lo que pensé. Bueno, conmigo, debe de estar acostumbrada.
–¿Tienes pensado algo para tu futuro? –Pregunto mi padre, finalmente. Zeidah estaba por hablar, pero de pronto su cara cambio totalmente a una…Algo extraña. Bajo la mirada a su plato.
–Bueno, desde siempre…–Comenzó, rascándose la nuca algo nerviosa, o más bien incomoda. –yo quería ser profesora de educación física…Pero, como verá… –Comento en voz algo baja, soltando una pequeña risa irónica.
Mi padre la miro, entendiendo que acababa de meter la pata, otra vez.
–Oh, eh…–Comenzó a balbucear, sin encontrar las palabras. –¿Hace cuanto ocurrió…Esto? –Pregunto.
–Justamente hoy me dieron el alta del hospital. A las nueve…–Respondió y se llevó un bocado a la boca. Ambos se quedaron callados, mirándola con algo de pena. Zeidah no levantaba la vista de su plato, mientras moldeaba el puré y de vez en cuando se llevaba un bocado a la boca.
Mi madre carraspeo la garganta para llamar su atención.
–Y… ¿Qué hay de tus padres? –No podían hacer peores preguntas. Zeidah vacilo antes de hablar, por lo cual intente interrumpir.
–Esto…–Dije acercándome a la mesa. No se me ocurría que decir.
–Mi madre–Comenzó, mis padres me miraron extrañados y yo les devolví la mirada como diciendo “Ni se les ocurra preguntar otra cosa”. –Falleció el año pasado, a principios de abril.
–Lo lamento…–Dijo mi madre. Yo solo la mire, extrañado. No sabía nada sobre eso.
–No se preocupe. –Dijo ella educadamente. –Mi padre…Bueno, es complicado… –Ellos la miraron sin comprender.

[Narra Zeidah]

–¿No vives con él? –Pregunto Cesar.
Que maravillosa puntería que tienen con las preguntas. No es que me fuera muy mal, pero la mayoría de las cosas podrían mal interpretarlas. Después de todo, no suena muy bien que una chica, la novia de tu hijo, te diga: “Mi padre está en la cárcel por robarme e intentar dispararle a tu hijo, aunque termino dándome a mí y por eso estoy así. Vivo con mis primos, dos chicos de mi edad que en realidad no son mis primos de sangre. No tengo ni put* idea que hacer en mi futuro y acabo de manchar tu alfombra”.
Lo último esta ocultado debajo de mi pie.
–No. –Respondió Castiel, antes de que pudiera decir algo –Es la prima de Lysandro, bueno, “primastra” o como sea. Vive con ellos y su hermano, William.
–Oh, ¿Cómo esta Lysandro? ¡Hace mucho que no lo veo! –Preguntó Adelia.
¡Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias!


*


Castiel y yo volvimos al salón para sentarnos y finalmente ver la película. El resto de la comida nos la pasamos hablando sobre el trabajo de Leigh y la banda de Castiel. El padre aprovecho para remarcarle que debería dedicarle menos tiempo a la música y más al estudio, aunque él no le dio importancia.


. . .


–Decepcionante. –Dijimos al mismo tiempo, cuando finalmente la película termino.
No era mala, pero…Daba más expectativas.
–¿Quieres ver la otra ahora o prefieres jugar a algo? –Pregunto el cabello de menstruación.
–Juguemos, la de terror es para ver cuando sea más de noche. ¿No? –Dije estirándome, había estado mucho tiempo en la misma posición (Aunque no me importaba seguir abrazada a él un rato más). –¿Qué juegos tienes?
–Tengo varios, pero querría jugar al…
–Guitar Hero…–Termine la frase. Él solo asintió y saco la caja.
Luego de conectar la consola y preparar el juego, Castiel acerco el sillón al televisor. Para que Demonio no tirara los cables ya que siempre se le da por pasar por el medio y engancharse en ellos (Costumbre que TODOS los perros tienen, ¿Será intencional o qué?).
Me voy del tema.
–¿Batalla? ¿Segura que tu no quieres ir en otro nivel? Es decir, para que no se te haga tan difícil…–Alardeaba el cuándo elegíamos los personajes. El eligió al robot (¿?) mientras que yo, al de afro (Solo porque flota…).
–¿Siempre tan humilde? Que no se te olvide quien gano la última vez. –Dije divertida, intentando contener la risa.
–Fue otro juego, no cuenta. Este es mi territorio. –Volvió a burlarse.


. . .


–Te deje ganar. Fue simple caballerosidad, deberías apreciarlo, enana. Ahora quita eso, quiero ver televisión. –Solté una gran, GRAN, carcajada. Seguido a eso solo asentí y deje el mando en la mesa. Castiel me miro molesto unos segundos, pero se le escapo una risa. –Idiota. –Dijo con una sonrisa.
Volví a reír y me recosté sobre su hombro, sintiendo dos miradas fijas detrás de nosotros. Estuvimos viendo televisión un largo rato. Al final, decidimos dejar la de terror para otro día, ya que su padre estaba escribiendo y necesitaba la luz prendida, además de poco ruido.
Antes de que anocheciera del todo, Castiel me acompaño a mi casa. Había pasado una noche agradable, ahora, ¿Qué me esperaba? Supongo que deberé dormir en el sillón, al menos hasta que Lys encuentre una forma de tener un espacio abajo, ya que sería imposible subir las escaleras.

[Narra Castiel]

Volví a mi casa, mi madre estaba secreteando por teléfono con quien-sabe-quien. Sin darle importancia, fui directo a mi cuarto y me tire en la habitación. Estaba feliz, finalmente Zeidah había salido del hospital, y lo estaba llevando muy bien. Aunque me dio algo de lastima verla no poderse subir a su silla cuando se cayó en el parque.
De pronto, alguien toco la puerta de mi habitación.
–Pasa. –Dije mientras tomaba mi celular. Mi madre entro a la sala, con una expresión algo extraña.
–Castiel, ¿Podrías decirme que paso con tu novia? Es decir, ¿Por qué esta en silla de ruedas? –Pregunto, sentándose en el sillón, seria. La mire extrañado y me senté apoyándome en la pared.
–¿Por qué quieres saber? –Pregunte, ella siguió mirándome seria.
–Solo dime. –Me ordeno. Solté un suspiro.
–Bueno, es algo largo…


*


Mi madre me miraba sorprendida, o más bien horrorizada.
–¿Dices que fue su padre? –Pregunto nuevamente. Yo solo asentí.
Mi madre se paró y comenzó a caminar hacía la puerta y, sin decir nada, se fue, dejándome solo. Tome el celular y vi que tenía un WhatsApp de Zeidah.
Panda con problemas de hiperactividad: Hola bolita de fuego, ¿Llegaste bien a casa?
20:14
Yo: Sí, llegue como hace unos 15 minutos, pandita.
20: 31
Panda con problemas de hiperactividad: Oh, me gusta el nuevo apodo :3  Al fin encuentras uno decente, Andres.
20: 32
Yo: Sabes?? tengo muchos en mente ahora mismo… ¬3¬
20:32
Panda con problemas de hiperactividad: No se enoje, dejare de usar ese apodo, cabello de menstruación ^w^ ♥
20:33
Yo: Me vengaré, enana.
20:34
Panda con problemas de hiperactividad: Lo dudo, Tsundere :3
20: 36
Yo: Ten cuidado, tonta
20: 36
Panda con problemas de hiperactividad: Lo mismo digo, molesto! >:3
20:37
Yo: Callate,ruidosa >:B
20: 37

Luego de muchos “insultos” más…

Panda con problemas de hiperactividad: ¡Hablo en serio! Voy a morir si sigo así…! D: D: D: D: Lysandro ayuda D: D:
21: 32
Yo: ¿Por qué no vas y lo haces tú misma?
21: 32
Panda con problemas de hiperactividad:

Me da flojera :B
21: 33
Yo: Entonces muere xD
21: 34
Panda con problemas de hiperactividad: Fue un placer conocerte. D’:
21: 34
Panda con problemas de hiperactividad: Espera, ¡Ya está lista!   Me voy a comer, nos vemos, pelirrojo :3 ♥
21: 34
Yo: Jaja nos vemos, panda con problemas de hiperactividad.
21: 35
Panda con problemas de hiperactividad: ^w^ /

–Esta chica es una idiota. –Dije para mí mismo, con una pequeña sonrisa.
–¡Castiel, querido, a comer! –Grito mi madre desde abajo.
Baje las escaleras y me dirigí a la cocina.
–¿Por qué sonríes? –Pregunto mi padre. Yo, que estaba releyendo la conversación, me sonroje levemente y guarde el celular.
–Nada, ¿Qué hay de comer? –Cambie de tema.
–Comida. –Respondió mi madre, colocando una fuente en el medio de la mesa. Ja ja ja. Clásica respuesta.
Comimos en silencio, notaba que mi madre intercambiaba miradas con mi padre. No entendía que pasaba, mi padre le negaba con la cabeza, mientras que mi madre le susurraba: Voy a hacerlo de todas formas, no te metas en esto.
–¿Qué pasa? –Me anime a preguntar.
–Castiel…–Comenzó ella.  –No queremos…No quiero… –Se corrigió cuando papa le dio un codazo– no voy permitir que salgas con esa chica, Zeidah. –Dijo.

¿Qué?

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