jueves, 17 de abril de 2014

Capitulo 5: ¡Nuevo logro desbloqueado! Primer día, doble castigo.

[Narra Zeidah]
Las horas pasaban lentamente, demasiado diría yo. Nunca creí que llegaría a aburrirme tanto,en serio, odio...¿En qué clase estoy?
-Alumna... ¡Zeidah!-Dijo una voz, al parecer era el profesor. ¿Hace cuanto estamos en Biología?
-¡Profesor!-Respondí de la misma manera.
-¿Podridas repetir lo que acabo de decir?-Se cruzo de brazos. Yo solo me fije en la pizarra...nada.
-Mmm...No-Dije rindiéndome, ni idea de que estaba hablando-¿Algo sobre seres vivos?
Toda la clase empezó a reír a carcajadas. Castiel casi se cae de la silla. Mientras que Lyss me miraba severamente. El profesor me miro molesto y, el muy...buen profesor (Cabro*), se dio vuelta diciendo:
-A la salida, castigo.-
-La directora se le adelanto profesor-Dije burlona, intentando evitar la mirada de Lyssanro.
-Te quedaras una hora más-Soy una idiota. ¿Por qué no puedo cerrar mi maldit* boca?
Cuando sonó el timbre, todos salieron casi corriendo de salón. Lyssandro se me acerco. Seguramente me dé un sermón.
-Teníamos pensado ir a un lugar a la tarde, con William y Leigh
-Lo lamento-Dije agachando la cabeza-iré otro día...
-Está bien, no te preocupes. Solo trata de no meterte en mas problemas. Iré a comer algo. Hasta luego.
Luego de saludarme tan educadamente como siempre. Se fue.
Decidí hacer lo mismo, ya que me moría de hambre. Había traído en mi mochila unos paquetes de galletas. Al salir al patio, había demasiada gente, no tenía ganas de estar en un lugar tan ruidoso. Entonces, vi a lo lejos un árbol. Me dirigí a él y, sentándome, saque mi comida y mi reproductor de música. Antes de ponerme los auriculares, puede notar como la gente cotilleaba entre ellos mientras me miraban. Solo alcance a escuchar un "En ese árbol" y un "Debe ser nueva". No le di importancia y me puse a comer y escuchar música. Estaba comiendo, cuando un chico se me acerco. El era alto, tenía los ojos verdes claro, su cabello era marrón y llevaba ropa estilo militar.
-¡Hola!-Saludo, yo arquee una ceja y hice un gesto para saludarlo-Si, no te conozco... ¿Me das una galleta?
-...-Lo mire, no pude evitar empezar a reír, parecía un niño pidiéndola así.-Toma-dije estirándo mi mano con un par de galletas, sus ojos se llenaron de brillo al verlas.
-¡Gbacias! Soyb Kebtin,pero puebdes llamarbme Kenb-Dijo felizmente mientras comía la galleta.
-Jaja,Soy Zeidah-Como siempre, la cara de sorpresa que ponen todos al oír mi nombre.
-Es un nom...-
-¡Ken!-De la nada, salto un chico el cabello azul y ojos morados algo rosa. Llevaba ropa muy alegre y colorida para mi gusto. Era una remera azul y chaqueta naranja, unos cascos verdes, un pantalón lleno de pins y un pañuelo con cinturón en la cadera.
-¡Alexy! ¿Cuántas veces te he dicho que no saltes así sobre mi?-Le grito Ken, “Alexy” solo se rió. Cuando se dio cuenta de mi presencia, su cara cambio de inmediato. Me examino de arriba a abajo.
-¿Quién es ella?-Dijo con un gesto de desagrado.
-Es Zeidah-Otra vez, la cara. –La acabo de conocer…
-Sí, sí, sí mucho gusto. Adiós-Tomo a Ken del brazo y se lo llevo, dejándome finalmente sola.
Logre escuchar una canción...dos canciones...me dormí. 

[Narra Castiel]


Estaba dirigiéndome a mi árbol cuando, a lo lejos, note que alguien estaba en él, sentado. Empecé a acelerar el paso, todos miraban a quien sea el que estaba en mi árbol con cara de "Te llego la hora". Cuando estaba por llegar, me di cuenta de quién era el que se encontraba en él. Era Zeidah, me acerque rápidamente y comprobé que era ella. Al parecer se quedo durmiendo mientras comia, ya que tiene una galleta aun en la boca...me sorprende que no se haya atragantado.
Me acerque a ella, con cuidado de no despertarla, y le saque las galletas. Empecé a comerlas sentado a su lado, esperando a que se despertara. Luego, una idea vino a mi mente haciendo que una sonrisa malvada se me dibujara en la cara. Tome mi mochila y saque una fibra negra, lo lamento por ella. Espere a que el timbre sonara, rezando para que no despertara. Cuando finalmente sonó y todos volvieron a sus clases, me acerque a la morena y, con sumo cuidado para que no despertada, empecé a pintarrajear un bigote.
Mientras pintaba, escuche que ella hablaba dormida, decía cosas como "Jamás me atraparan con vida" y "Nananananana nana nananananana nana ¡Zeidah!" pagaría lo que sea para ver uno de sus sueños. 
Estaba dándole los últimos toques cuando ella abrió los ojos.

[Narra Zeidah]

Estaba por atrapar al pingüino, cuando sentí algo en la cara. Me desperté de golpe y vi unos ojos grises, que se encontraban muy cerca de mi cara .Cuando mi vista se aclaro, pude distinguir que se trataba de Castiel, nos alejamos instantáneamente, su cara estaba del mismo color que su pelo. Ni hablar de la mía.
-¿Q-que hac-hacias?-Maldito tartamudeo.
-¿Que hacia? ¡T-tenias algo en la cara! ¡N-Nada más!-
Baje la vista y vi que tenía una fibra negra en su mano...lo mato.
-Mi cara. ¿Qué le hiciste?-Dije con mirada seria.
-JAJA ¿Crees que yo sería capaz de hacer algo así?-Dijo burlón.
-Sí.
-Que directa.
-¡CASTIEL!-Antes de que me diera cuenta, el estaba corriendo. De esta no se salva.
Me pare y empecé a perseguirlo, no tarde mucho en alcanzarlo. El muy idiota se paró a levantar una moneda.
Estaba corriendo hacia él cuando el delegadito aparece.
-¡¿Que están haciendo?! ¡Deberían estar en clases!-Otra vez la mano en la frente. -Adem...-me miro-¿Que tienes en la cara?
Luego de enviarle una mirada asesina a Castiel, le dije:
-Tú también deberías estar en clases delegadito-
-Tengo una reunión, está justificado.
-¿Puedo ir?-Dijo Castiel haciendo gesto de emoción.
-En fin...-Dijo Nathaniel ignorándolo por completo-ambos tienen castigo, hoy después de clases.
-Ya teng...-El pelirrojo me tapo la boca.
-No tengo nada mejo que hacer.
Dicho eso Nathaniel se fue enojado.
-¿Qué haces?-Dije sacando su mano de mi boca.
-Salvándote de una hora extra de castigo...
Como ya era tarde, nos quedamos dando vuelta por el instituto. Me mostró el gimnasio, el jardín, un lugar detrás de las escaleras que según él, no tengo que ir… y finalmente subimos a la azotea a tomar aire. Según me contó, había logrado robar las llaves y ahora ese era “su lugar”. La azotea era  muy linda, se podía ver todo desde allí. Estaba disfrutando de la vista cuando el timbre sonó, dando fin al primer día de clases.

[Narra Castiel]

Zeidah y yo nos dirigimos a la sala de castigos, maldiciendo a los profesores. Al llegar, extrañamente, no había nadie. Genial, no abra personas molestando…
-¿Seguro que es aquí?-Pregunto mirando para todos lados.
-¿Crees que no sé donde es la sala de castigos?-   
-Buen punto-Dijo mientras se sentaba en un sillón violeta que se encontraba al lado de una ventana-Que decepción. En mi otra escuela la sala de castigos daba miedo, tenias que sentarte en una silla totalmente dura  y ni se te ocurra comer. 
-¿A qué clase de escuela ibas?-Dije burlonamente.-Por cierto… ¿Por qué viniste a vivir aquí?- Su cara cambio automáticamente. Al parecer no debí preguntar eso. 
-Bueno, es complicado…-Dijo agachando la cabeza. Por suerte, en ese momento entro un chico al salón y se sentó a su lado. Espera… ¡¿Por qué tan cerca de ella?!  
El chico era alto. Vestía un pantalón, una camiseta por dentro verde, otra blanca por encima, un chaleco azul y una bufanda del mismo color, su pelo era negro y tenía ojos celestes, que raro, nunca antes lo había visto. Desde que entro al salón, no dejo de mirar una consola que no paraba de hacer ruidos molestos. Zeidah, al verla, se le iluminaron por completo los ojos y empezó a hablar con el emocionadamente. Yo solo estaba ahí sentado tratando de comprender de que hablaban. Creo que dijo algo de Pokemon y algo de blanco…creo. 
Ya había pasado más de una hora, y no paraban de jugar con esa maldita consola. ¡Zeidah me estaba ignorando por completo, como si no se acordara que yo estoy allí! Además, estaban sentados muy cerca, ¡demasiado cerca!

[Narra Zeidah]

Le estaba enseñando un truco a Armin para subir de nivel más rápido a su Charizard. Cuando Castiel, de la nada, se sienta entre nosotros y se queda allí leyendo una revista. Sin decir palabra. 
Estaba por decir algo, cuando un profesor entra a la sala. Aparentemente se había retrasado y el tendría que vigilarnos. Castiel estaba leyendo esa revista, Armin jugando con su consola y yo, sentada mirando el techo mientras escuchaba música. Esta hora pasara muy lentamente…

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