viernes, 18 de abril de 2014

Capitulo 11: Una pequeña pelea.

[Narra Lysandro]

Luego de cortar con William, trate de recordar donde había estado, para saber dónde podría estar mi libreta. Primero, fui al patio con los chicos, luego al salón, luego al patio y otra vez al salón. Si, por suerte, ni Castiel ni Zeidah me habían convencido de saltarme clases, por lo que solo había hecho eso.  Al llegar al patio, logre ver a una chica sentada, mirando la tapa de la libreta, sin abrirlo, se dirigió a donde se encontraban unos chicos y empezó a preguntarles cosas, al parecer quería encontrar a su dueño.  Luego, ella me vio y empezó a acercarse a mí. Me quede algo atontado mirándola, su cabello era largo hasta la cintura, lacio pero algo ondulado en las puntas, de color negro y algunos mechones rubios. Llevaba puesto una remera negra, común, sin ningún dibujo,  y unos pantalones grises, que se ajustaban perfectamente a su figura. No era muy alta, su altura era debajo del promedio, no era ni MUY delgada como Violeta, ni rellena, como Amber (Aunque Amber no quiera admitirlo, así es…)  Lo que más me gusto...O me llamo la atención, fueron sus ojos, sus ojos eran de un color tan peculiar… Como si fuera una mezcla entre mi ojo derecho y mi ojo izquierdo, hacían una perfecta combinación con su color de piel, era pálida, pero bronceada, no sé si me explico.
Mientras se acercaba a mí, estuvo a punto de tropezarse, no sé con qué ni como, pero se volvió a enderezar discretamente, lo cual me causo mucha gracia. Cuando logro llego al lado mío, algo impaciente supongo, ya que movía mucho las manos y no paraba de hacer gestos, me pregunto:
-Hola… ¿Esta libreta… es tuya o de alguien que conozcas?- Lo remato con una risita, algo incomoda.
-Si – La tome- Muchas gracias – Le sonreí, causando un leve rubor en sus mejillas.
-Qué alivio, creí que tendría que preguntarle a todo el instituto…- Yo solo reí levemente – Aunque, ¿Cómo puedes probar que realmente es tuya?- Dijo arqueando las cejas.
-¿Cómo quieres que lo haga?- Respondí tranquilo, ya que sé que es mía.
-Dime algo que tenga dentro…Si quieres, es decir…-
- Primera hoja, unas alas de ángel con una frase escrita debajo- Ella tomo la libreta y me miro como preguntando si podía abrirla- Adelante- Dije que si con una pequeña risa, ella lo abrió el dibujo, se quedó examinándolo por un rato y cerro el cuaderno, devolviéndomelo.
-¡Es genial! ¿Tú lo hiciste?- Dijo con una gran sonrisa.
-Claro, es un lindo pasatiempo.
-Si, a mí me encanta dibujar, aunque prefiero hacer personas, pero es un estilo distinto, no sabría explicártelo…
-¿Tienes uno aquí?- Pregunte, debía irme, pero tenía muchas más ganas de quedarme charlando con ella.
-C-claro...
Nos sentamos debajo del árbol, mientras me mostraba sus dibujos, eran algo extraños, pero realmente eran geniales.
-Por cierto…-Dijo algo insegura- ¿Cómo te llamas?
-Lysandro, ¿Y tú?
- Maia…
-Lindo nombre- Ella solo hizo un gesto, y miro para otro lado. Que linda.
[Narra Castiel]
¡Ya paso como una hora y siguen hablando! Según se yo, Zeidah vino al parque CONMIGO, no con ese zombie.
De hecho, solo pasaron 10 minutos, pero me da igual.
Ellos estaban a corta distancia, pero no lograba escucharlos, solo podía verlos. Zeidah estaba a espaldas mías, de brazos cruzados y moviendo el pie impacientemente. El tarado ese, estaba de frente a ella, hablando sin parar, cada vez se lo veía más enojado. Luego de un rato, vi como la empujaba fuertemente, ella casi cayó al piso. Me pare de golpe y me dirigí hacía ellos, pero antes, la tomo del brazo y le dijo algo que no alcance a escuchar, pero no creo que le haya pedido perdón.
Sin darme cuenta, ya había llegado a allí y… Le había dado un puñetazo, el cual él me había devuelto.
[Narra Zeidah]
Castiel y Stephen no paraban de pegarse, ¿Tanto se enojó el pelirrojo porque me empujo?
No es el tiempo de pensar en estas cosas.
-¡Castiel! ¡Stephen!- Castiel paro.
-Pffffffffff…. ¿Stephen? ¿Qué clase de nombre es ese?- Él estaba riéndose, cuando Stephen le pego un puñetazo, creo que yo hubiera hecho lo mismo. Enojado, otra vez, se lo devolvió.
-¿¡Pueden parar!? ¡Hay niños, esto es un parque!- Nada. A lo lejos, vi a una señora hablando con un policía, entonces tuve que ir hacía ellos y separarlos, poniéndome en el medio, por suerte no llegaron a pegarme –Ven- Tome de la mano a Castiel y lo lleve al árbol donde se encontraban mis cosas.
[Narra Castiel]
Zeidah me había arrastrado hasta el árbol en el que estábamos, ignorando completamente a “Stephen”.
-¿Realmente vas a dejarlo todo así? Digo, ni siquiera me dejaste partirle la cara, y sabemos que se lo merece- Dije molesto.
- Eso no es lo importante ahora, y realmente me da igual, ya no quiero tener nada que ver con él-Dijo sin mirarme, mientras revolvía su mochila- Siéntate- Se veía preocupada, sin decir nada me senté- Wow, ¿En serio te sentaste? Pensé que tendría que amenazarte- Yo solo me limite a reír.
Saco una especie de estuche bastante grande y se acercó a mí, arrodillada al lado mío, tomo un poco de algodón y lo mojo en algo.
-¿Qué pasa, que es eso?
-Idiota, estas sangrando, te lastimaste mucho- Saco un espejo y me vi, tenía toda la nariz ensangrentada y el labio cortado, al igual que mí ceja, con un poco de sangre. Mis nudillos estaban muy lastimados y tenía un pequeño moretón en la mejilla.
Estaba viendo mi mano y pensando en lo fuerte que debí haberle pegado como para que quedaran así, entonces levante la mirada y la vi. Su rostro estaba a solo unos centímetros del mío, se veía concentrada y algo preocupada mientras me limpiaba la ceja, con algo que realmente ardía mucho. Pero no le di importancia, yo me quede viendo su rostro, sus labios para ser más específico, que es encontraban justo en frente de mis ojos. Eran pequeños, pero carnosos, de un rosa algo oscuro y no llevaban maquillaje, tenían una forma perfecta, como si fuera un dibujo, eran muy lindos.
Cuando me di cuenta de lo que estaba pensando, inmediatamente me eche para atrás, dándome la cabeza contra el árbol.
-Lo siento, ¿Te dolió?- Dijo preocupada.
-¡N-no, n-no no fue eso…!- Ella me miro confundida.
-Entonces, ¿Qué fue?-
-Es que…-Espera, ¡No voy a decirle lo que realmente sucedió!- ¡S-sí, sí, si fue eso!- Solté una risa nerviosa, soy un idiota.
-Okey…- Volvió a tomar otro algodón y a mojarlo con ese líquido.
Se acercó nuevamente a mí, haciendo que me vuelva a sonrojar. Esta vez, se estaba encargando de mi nariz, tenía su frente en mi cara. Entonces, mi dé cuenta que debajo de su flequillo, tenía una especie de cicatriz, no me anime a preguntar, luego sabría de qué se trataba. Al terminar con mi nariz, si alejo y tomo mi mano, tomo más algodón y empezó a curarla. Creo que mi cara estaba igual que mi pelo.

[Narra Zeidah]

Había terminado con su mano, ahora solo me quedaba su labio. Tome más algodón y lo moje con agua oxigenada, luego me acerque a él… ¡AH! Creo que tarde mucho, tal vez se haya vuelto incómodo para él, de no haberme quedado mirando sus ojos….Realmente no sé porque lo hice… ¡Eso no es importante ahora! Debo terminar y mostrarme relajada para que no se dé cuenta.
Respire hondo y empecé a limpiarle la herida.
[Narra Castiel]
-Ya casi término…- Dijo Zei, estaba aliviado de que haya hablado, ya que habíamos estado mucho tiempo en silencio, pero por alguna razón no quería que terminara. Que estupidez…
-O-ok…
Ella alejo su mano de mi cara, se limpió y luego me miro, se quedó observándome por unos minutos, y yo igual a ella.
-Oye…- Dijo algo tímida, tomo mi rostro con sus dos manos y me miro, yo me quede ahí sin decir palabra- Estas muy rojo. ¿Todavía te duele?- Creo que ahora estoy violeta.
-N-no, claro que no, solo hace calor- Ella sonrío.
-Nunca admitirías algo así, ¿Verdad?- Tiene razón, pero esta vez no es por eso exactamente. Sin soltarme, se acercó aún más a mi cara y me miro desde distintos ángulos, ¿Qué vas a hacer morena?
[Narra Zeidah]
- Oye, tal vez deberías ir al médico, por tu nariz. Yo solo pare el sangrado, pero podría estar fracturada- Dije mientras lo soltaba y me sentaba a su lado, intentando no ponerme toda colorada.
-Eres mala morena…- Dijo Castiel, agachando la cabeza y soltando una risa muy corta.
-¿A qué te refieres?- Respondí confundida.
-Nada, nada…-Se paró- Cierra los ojos- Volví a mirarlo de la misma manera- Ciérralos, no are nada malo.
-O-ok…- Los cerré. De pronto, sentí como se acercaba a mí, y se quedaba ahí. Mi corazón iba a mil por hora, y el no hacía nada, me ponía más nerviosa. Escuche una voz en mi oído derecho.
-Carrera a la heladería, el último paga- ¿Qué?
Cuando abrí los ojos, el me miraba divertido y empezó a correr hacía aquel lugar. Me pare rápidamente mientras lo perseguía, no pienso perder pelirrojo.
[Narra Castiel]
¿Qué intentaba hacer? Pedirle que cerrara los ojos… Soy un idiota. Suerte que se me ocurrió lo de la heladería, que por cierto, ahora nos encontramos en ella, le estoy pagando al vendedor.
-¿Cómo pudiste perder con tanta ventaja que me sacaste?- Decía la morena divertida, mientras recibía su helado.
-Me diste lastima y te deje ganar…- Ella empezó a reír, aproveche su buen humor para preguntar- Por cierto… ¿Qué te dijo “Stephen”?- Ella suspiro.
-Bueno…
-No des vueltas, sabes que terminaras contándomelo.
-Buen punto- Río.

No hay comentarios:

Publicar un comentario